
San Juan 14:23 Jesús le respondió y dijo: Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y en él haremos morada. El que no me ama no guardará mis Palabras, y la Palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
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Reza diariamente con la Santísima Virgen el Santo Rosario Católico de 15 misterios.
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Te salvarás tú y salvarás las almas de muchos.
Esta Catequesis Católica Tradicional del Magisterio de la Iglesia, enseña la sana Doctrina de Jesucristo, verdadero Hombre y verdadero Dios, y se opone a todas las falsas enseñanzas diabólicas vaciadas de Jesucristo, que no han sido reveladas por Dios, como la falsa enseñanza de la secta conciliar y su inválido Concilio Vaticano II, que incluso adoptan falsamente el nombre de Católicos, sin serlo.
San Mateo 28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del mundo.
San Marcos 16:15 Id por el mundo entero, predicad el Evangelio a toda la creación. Quien creyere y fuere bautizado, será salvo; mas, quien no creyere, será condenado.
Esta es la fe de los Apóstoles, la fe que los que son obedientes a la Doctrina y caminan según los Mandatos de Dios. A los bautizados que veáis que no están conformes con bautizar y enseñar esta Santa Doctrina a todos los pueblos, para conseguir la Salvación de todas las criaturas, no les consideréis Católicos, porque son protestantes de la Sagrada Palabra de Dios. Estos son de corazón pagano, de corazón sin Dios, se oponen al Espíritu Santo de Dios, y muchos de estos, con su actitud herética, cismática y apóstata se han autoexcluido del Cuerpo de Jesucristo, han abandonado la Santa Iglesia Católica, y han renunciado a su propia Salvación. Fuera de la Iglesia no hay Salvación.
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Herejes, Cismáticos y Apóstatas
Catecismo Romano de Trento. [18] Noveno artículo del Credo. 1º Infalibilidad de la Iglesia Católica. — La Iglesia no puede errar al enseñar la doctrina de la fe y de las costumbres, precisamente por estar gobernada por el Espíritu Santo, que permanece en la Iglesia desde que se comunicó primeramente a los apóstoles. Y así es forzoso que todas las iglesias que se separan de la Iglesia Católica caigan en errores muy perniciosos de doctrina y de costumbres, ya que están guiadas por el espíritu diabólico.
Los herejes, cismáticos y apóstatas han abandonado la unidad doctrinal de la Santa Iglesia Católica y muchos de ellos han abrazado otros credos plagados de errores (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…) que son guiados por el espíritu diabólico y que conducen a la condenación del alma. Todos ellos (laicos y clérigos), están fuera de la Santa Iglesia Católica por su propio juicio, por su propio pie, por lo que que no necesitan de declaración (sentencia) por parte de la autoridad de la Santa Iglesia Católica, y cesan inmediatamente de su jurisdicción (sacerdotes, obispos, cardenales, papas…), si la tuviesen. La herejía es la puerta del infierno, aunque el diablo finja santidad y bondad, no le abráis la puerta. Cuando el pueblo fiel abandona la Doctrina Católica, está abandonando la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, está abandonando a Dios, y ahí el diablo se mueve sin impedimentos. Y para esto se manifestó Jesucristo, el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo, pero muchos le bendicen con su boca y rechazan su Sagrada Doctrina con su corazón.
Fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. ¿Y tú, estás dentro o fuera de la Santa Iglesia Católica?
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«Si no os arrepentís, si no os convertís…»
San Lucas 13:2 “¿Pensáis que estos galileos fueron los mas pecadores de todos los galileos, porque han sufrido estas cosas? Os digo que de ninguna manera, sino que todos pereceréis igualmente si no os arrepentís. O bien aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más pecadores que todos los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que de ninguna manera, sino que todos pereceréis igualmente si no os convertís”.
La herética, cismática y apóstata secta conciliar, profetizada en el Sagrada Escritura por su gravísima apostasía, es otro CULTO IDÓLATRA, vaciado de Jesucristo, que no predica la conversión al Señor a gentes de otros cultos, y normaliza pecados que son condenados por Dios. Esta secta sinodal no considera necesario bautizar a todos los pueblos, para obtener de Dios la Salvación de sus almas, rechazando el mandato que Jesucristo transmitió a sus Verdaderos Apóstoles. Busca tu Salvación y la Salvación de los tuyos. Fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. La secta conciliar NO puede predicar el Verdadero Evangelio de Jesucristo, porque ellos NO son la Santa Iglesia Católica.
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Hereje
Catecismo Romano de Trento. Sólo están fuera de la Iglesia tres clases de hombres: 1. Los infieles, que no han recibido el bautismo, ni la verdadera fe. 2. Los herejes y cismáticos, que habiendo pertenecido a la Iglesia por el bautismo y la fe, renegaron de Ella, negando las verdades que Ella enseña… 3. Y los excomulgados, que la Iglesia excluye de su comunión por faltas muy graves, hasta que se corrijan. Todos los demás hombres, por muy malos y criminales que sean, continúan dentro de la Iglesia, y conservan su potestad si la tienen.
Hereje es todo aquel que niega o duda de uno o varios dogmas de la fe Católica. Hereje es el que enseña con error que el dios de los infieles no bautizados, que sabemos es un ídolo inventado por los hombres, es el mismo que el Santísimo Dios Trino (Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo), aunque sabe el hereje que los infieles no bautizados no creen en la Santísima Divinidad de Jesucristo y no creen en que sea el único Redentor Universal. El que reza con infieles, herejes y cismáticos (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…) se hace cómplice de sus mismos pecados. Todos los herejes (laicos y clérigos), están fuera de la Santa Iglesia Católica por su propio juicio, por su propio pie, por lo que que no necesitan de declaración (sentencia) por parte de la autoridad de la Santa Iglesia Católica, y cesan inmediatamente de su jurisdicción (sacerdotes, obispos, cardenales, papas…), si la tuviesen. En los catecismos oficiales de la Santa Iglesia: Romano de Trento y Mayor de San Pio X, encontraréis todos los dogmas que exige el Señor para la Salvación de vuestra alma. La fe debe ser siempre por obediencia a Jesucristo, en su Santa Doctrina. Los hombres malos que están bautizados, los impenitentes que conviven con pecados mortales, sino incurren en herejía, cisma, apostasía y excomunión, continuarán dentro de la Santa Iglesia Católica, pero si estos no hacen penitencia y se arrepienten, antes de finalizar sus días por aquí, condenarán su alma. Ese es el tiempo de Misericordia del Señor.
Fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. ¿Y tú, estás dentro o fuera de la Santa Iglesia Católica?
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Cismático
Catecismo Romano de Trento. Sólo están fuera de la Iglesia tres clases de hombres: 1. Los infieles, que no han recibido el bautismo, ni la verdadera fe. 2. Los herejes y cismáticos, que habiendo pertenecido a la Iglesia por el bautismo y la fe, renegaron de Ella, negando las verdades que Ella enseña… 3. Y los excomulgados, que la Iglesia excluye de su comunión por faltas muy graves, hasta que se corrijan. Todos los demás hombres, por muy malos y criminales que sean, continúan dentro de la Iglesia, y conservan su potestad si la tienen.
Cismático es todo aquel que abandona la comunión con Nuestro Señor Jesucristo y con los verdaderos fieles Católicos: doctrinal, eucarística y de oración. El cismático reniega de la Santa Doctrina Católica y abraza otros credos (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos, infieles…) que afirman ser inspirados por Dios, equiparando con malicia sus enseñanzas erradas y diabólicas, inspiradas por el maligno, con la Verdad enseñada por el Espíritu Santo de Dios. El cismático, por su obstinación en el error, suele abrazar el falso credo del amor sin Dios: hacemos el bien, no hay nadie en el infierno… y ello es idolatría. A Dios, nadie puede engañar.
Fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. ¿Y tú, estás dentro o fuera de la Santa Iglesia Católica?
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Apóstata
Catecismo Mayor de San Pio X. 222. Están fuera de la Verdadera Iglesia los infieles, los judíos, los herejes, los apóstatas, los cismáticos y los excomulgados.
San Pablo. 2 Tesalonicenses 1:7 En la revelación del Señor Jesús desde el Cielo con los Ángeles de su poder en llamas de fuego, tomando venganza en los que no conocen a Dios y en los que no obedecen al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán la pena de la eterna perdición, lejos de la presencia del Señor y de la Gloria de su poder.
Apóstata es el bautizado que recae y/o abandona las obligaciones de la fe Católica. El apóstata es el que niega con acto externo la fe Católica que antes profesaba: adora ídolos, besa lo blasfemo, reza con impíos, comulga con herejes y cismáticos (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…), promociona el pecado, indiferente ante lo Sagrado, desprecia la Santa Doctrina, ignora el rezo diario del Santo Rosario de 15 misterios con la Santísima Virgen…
Estáis viviendo la Gran Apostasía profetizada en el Evangelio y fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. ¿Y tú, estás dentro o fuera de la Santa Iglesia Católica?
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Los 3 grandes Cismas
Año 1054 Cisma Ortodoxo / Año 1517 Cisma Protestante / Año 1958 Cisma Conciliar-Sinodal.
2ª San Juan 1:9 Todo el que se extravía y no permanece en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la Doctrina, ése tiene al Padre, y también al Hijo. Si viene alguno a vosotros, y no trae esta Doctrina, no le recibáis en casa, ni le saludéis. Porque quien le saluda participa en sus malas obras.
Estas 3 sectas abandonaron el Dogma de la fe Católica, que únicamente sostiene la Santa Iglesia Católica de Jesucristo durante 2 milenios. La Sagrada Palabra de Dios y su Santa Doctrina es eterna. Se debe rezar por todos: cismáticos, herejes, apóstatas e infieles, pero no se puede rezar junto con ellos, ni estar en comunión con ellos, ya que te harías cómplice de sus pecados. Al final de vuestros días por aquí, lo que atado quede en la tierra, atado quedará en el Cielo, nadie podrá engañar a Dios Santísimo.
Fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. ¿Y tú, estás dentro o fuera de la Santa Iglesia Católica?
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La revolución del gran dragón rojo
Apocalipsis 12:1 “Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas“. La Santísima Virgen del Rosario en su aparición en Fátima, Portugal, avisó el 13 de julio de 1917 del castigo de Dios a los hombres por sus pecados. Ella es la Mujer mencionada en Apocalipsis 12:1. Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima “La guerra va a acabar. Pero, si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo de sus crímenes, por medio de la guerra, de hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe”.
Apocalipsis 12:3 “Y apareció en el cielo otra señal, y vi un gran dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre las cabezas siete coronas. Y con su cola arrastró la tercera parte de los astros del cielo, y los arrojó a la tierra”. Apocalipsis 12:9 “Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama el diablo y satanás, el engañador del universo. Arrojado fue a la tierra, y con él fueron arrojados sus ángeles”. En octubre de 1917 unos revolucionarios socialistas rusos asaltaron el poder establecido en rusia y derrocaron a su gobierno. De forma inmediata erradicaron la Religión de toda la sociedad rusa, y la sustituyeron por el ateísmo y el materialismo salvaje. Muchos de estos revolucionarios estaban bautizados, aunque renegaron en su vida adulta de su fe ortodoxa. El cisma ortodoxo ocurrió en el año 1054, momento en que se separaron de la Santa Iglesia Católica, que siempre ha enseñado que estas iglesias que se separan (protestantes, ortodoxos…), caen todas ellas en errores muy perniciosos de doctrina y de costumbres, ya que están guiadas por el espíritu diabólico. Catecismo Romano de Trento Estos revolucionarios cerraron las iglesias, ejecutaron a muerte masivamente a sacerdotes, monjas y laicos, o les torturaron hasta la muerte en campos de concentración (gulags), con empalamientos, crucifixiones en altares y fusilamientos. Estos rebeldes socialistas eran el diablo desatado, el gran dragón rojo mencionado el Apocalipsis 12:3, que aniquilaba todo lo santo y sagrado que pertenecía a Jesucristo Nuestro Señor. Esta persecución religiosa pretendía ridiculizar la fe Cristiana y aparte, realizaban simulacros de juicios contra la Sagrada Palabra de Dios o simulaban el fusilamiento a Nuestro Señor Jesucristo, con la intención de manifestar el poder del pueblo sobre un Dios, que ellos consideraban inexistente. Estos impíos mataban el cuerpo de los buenos creyentes, pero no podían matar su alma. San Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma”.
Los errores de rusia acababan de empezar, y se propagaron por todo el mundo. La persecución religiosa a muerte se expandió por toda la URSS y por sus países satélites, los que adoptaron el modelo soviético: Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía, Yugoslavia, Bulgaria, Albania, España, China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y de ahí se propagó a África, América y el resto del mundo. En España, el gran dragón rojo español persiguió y ejecutó a Católicos, por el único hecho de ser Católicos. Estos impíos socialistas, comunistas, marxistas y anarquistas, diferentes nombres para un misma forma de ateísmo criminal, quemaron todo tipo de edificios religiosos, profanaron todo cuanto veían de santo y sagrado, exhumaron cuerpos de santos, para ser exhibidos burlonamente en las calles, todo lo cual originó una guerra civil entre 1936 y 1939. Sentían tanto odio y tanto desprecio por Nuestro Señor Jesucristo, que deseaban destruir toda cosa que se asociara a su Sagrado Nombre y a su Santa Iglesia Católica. El gran dragón rojo tenía intención de matar al Dios Trino Católico (Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo) que se encontraba en los corazones de los creyentes, porque para el gran dragón rojo, no hay más Dios en este mundo que el propio hombre con el espíritu diabólico.
No solo empleó rusia la fuerza para acabar con la Religión Católica, sino que desarrolló también una sofisticada maquinaria de propaganda antirreligiosa, diseñada para erradicar la fe Católica de las naciones, desde la raíz ideológica y cultural. Guiado por el espíritu diabólico, tenían una misión principal, exterminar la Religión Católica en todas sus manifestaciones, neutralizando la sobrenaturalidad, impidiendo la conexión del individuo con Dios. El espíritu diabólico sabía perfectamente que Una y Única es la Santa Iglesia Católica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo, y por ello combatió para destruir el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo con su Santa Iglesia Católica en este mundo. En poco tiempo, esta batalla obtendría un resultado inesperado.
La Santísima Virgen solicitó en 1917 a la Santa Iglesia Católica la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón y la propagación de la comunión reparadora en los primeros sábados. Pero, no se atendieron correctamente sus peticiones, se hicieron tarde y mal por Pio XII en 1952, ya que decidió no convocar a sus obispos en la consagración, aunque lo solicitaba expresamente la Santísima Virgen. Rusia esparció sus errores por el mundo, como profetizó la Santísima Virgen, y contaminó el interior de la Iglesia con su ateísmo, lo cual dió origen a la revolución doctrinal del falso concilio Vaticano II.
Los revolucionarios socialistas con su profundo ateísmo, mientras perseguían a muerte a la Santa Iglesia de Dios, se infiltraron durante años en Ella, en sus seminarios, entre sus religiosos y sacerdotes. Los “comunistas con sotana” infiltrados consiguieron su ansiada victoria con Juan XXIII, uno de los suyos, un hereje no Católico, elegido antipapa en 1958. Estos revolucionarios llevaban muchos años infiltrados en el seno de la Santa Iglesia Católica, predicando su modernismo hereje, hasta que consiguieron ser mayoría. Este antipapa y los que le siguieron hasta fecha de hoy, reclamaron el papado sin la fe Católica, vergüenza en reclamarlo no tuvieron. Los herejes, cismáticos y apóstatas están por su propio pie fuera de la Santa Iglesia Católica, no puede por tanto un hereje ser papa, ni obispo, ni puede ser sacerdote. No obstante, Juan XXIII no fue el primero de los antipapas, ya habían existido varios antipapas anteriormente en la Santa Iglesia Católica. Pero es desde 1958 hasta 1969, cuando de forma sorprenderte, jamás vista en la historia de la Santa Iglesia Católica, toda la jerarquía eclesiástica manifestó públicamente su profunda apostasía, mediante declaraciones, encíclicas y constituciones dogmáticas, derivadas de su falso concilio vaticano II.
LA SANTA IGLESIA CATÓLICA CONDENA AL SOCIALISMO Y AL COMUNISMO. El ateísmo inicial de estos revolucionarios, ese indiferentismo religioso “absoluto”, ese deseo de querer vivir absolutamente sin Dios, iniciado en la revolución de 1917, obtuvo el respaldo de una parte de la sociedad mundial. Pero el ateísmo absoluto se “transformó” en un indiferentismo religioso “parcial”, cuando la secta conciliar pactó y sucumbió ante la presión socialista de la URSS. El imperio del terror, el mal encarnado que producía pánico entre los gobernantes de todo el mundo por sus atrocidades, incluida en la nación vaticana, había encontrado la ansiada rendición de su rival. El falso concilio vaticano II no condenó el socialismo y el comunismo. Ambos ya estaban condenados desde su inicio por la Santa Iglesia Católica, que los calificó correctamente de monstruos para el aniquilamiento de la sociedad humana. Precisamente, lo mismo que dijo la Santísima Virgen en Fátima en 1917: “varias naciones serán aniquiladas”. La aniquilación de las naciones es la desaparición total y absoluta de la Verdadera fe Católica de las naciones, que se inició en la persecución mortal de este gran dragón rojo, y que todavía podemos observar en nuestros días. Magisterio (DZ2270) … En efecto, según la doctrina cristiana, el hombre, dotado de naturaleza social, ha sido puesto por Dios en la tierra para que, viviendo en sociedad y bajo una autoridad ordenada por Dios [cf. Rom. 13, 1], cultive y desenvuelva plenamente todas sus facultades a gloria y alabanza de su Creador y, cumpliendo fielmente el deber de su profesión u otra vocación, alcance su felicidad, temporal y eterna juntamente. El socialismo, en cambio, totalmente ignorante y descuidado de este fin sublime, tanto del hombre como de la sociedad, pretende que el consorcio humano ha sido instituido por causa del solo bienestar… Socialismo religioso, socialismo cristiano, son términos contradictorios. Nadie puede ser a la vez buen católico y verdadero socialista. Magisterio (DZ1857) León XIII: En realidad, a la llamada Reforma, cuyos secuaces y caudillos atacaron con las nuevas doctrinas los cimientos de la potestad religiosa y civil, siguieron la repentinos tumultos y audacísimas rebeliones, sobre todo en Alemania… De aquella herejía trajo su origen en el siglo pasado la pseudofilosofía, el derecho que llaman nuevo, el imperio del pueblo y una licencia que desconoce todo límite, a la que muchos tienen por la sola libertad. De ahí se ha venido a las plagas que con todo eso confinan, es decir: al comunismo, al socialismo, al nihilismo, monstruos espantosos, que son casi el aniquilamiento de la humana sociedad. Magisterio (DZ1690) Partiendo de esta idea, totalmente falsa, del régimen social, no temen favorecer la errónea opinión, sobremanera perniciosa a la Iglesia Católica y a la salvación de las almas, calificada de ‘delirio’ por nuestro antecesor Gregorio XVI, de feliz memoria, de que ‘la libertad de conciencia y de cultos es derecho propio de cada hombre, que debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sociedad bien constituida, y que los ciudadanos tienen derecho a una omnímoda libertad, que no debe ser coartada por ninguna autoridad eclesiástica o civil, por el que puedan manifestar y declarar a cara descubierta y públicamente cualesquiera conceptos suyos, de palabra o por escrito o de cualquier otra forma. Mas al sentar esa temeraria afirmación, no piensan ni consideran que están proclamando una libertad de perdición, y que ‘si siempre fuera libre discutir de las humanas persuasiones, nunca podrán faltar quienes se atrevan a oponerse a la verdad y a confiar en la locuacidad de la sabiduría humana (v. l.: mundana); mas cuánto haya de evitar la fe y sabiduría cristiana esta dañosísima vanidad, entiéndalo por la institución misma de nuestro Señor Jesucristo. Magisterio (DZ1695) Con estas impías opiniones y maquinaciones lo que principalmente pretenden estos hombres falacísimos es eliminar totalmente la saludable doctrina e influencia de la Iglesia Católica en la instrucción y educación de la juventud, e inficionar y depravar míseramente las tiernas y flexibles almas de los jóvenes con toda suerte de perniciosos errores y vicios.
LA SANTA IGLESIA CATÓLICA CONDENA LA LIBERTAD RELIGIOSA, EL INDIFERENTISMO RELIGIOSO Y EL FALSO ECUMENISMO. La Santa Iglesia Católica siempre ha enseñado que “no hay Salvación fuera de la Iglesia”, contra los que pretendían una libertad religiosa: Magisterio (DZ430) Y una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie absolutamente se salva. Magisterio (DZ714) Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y, sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica. La Santa Iglesia Católica siempre ha condenado el indiferentismo religioso, y lo identifica con la visión de San Juan en el apocalipsis, cuando se autoriza el indiferentismo religioso y se rechaza la Divina Revelación. Por ello, habla de langostas, refiriéndose a los promotores y partidarios de este indiferentismo religioso, que llegarían a oscurecer, a eclipsar la Divina Revelación, que menciona como el sol. Precisamente lo que ocurre en nuestros días, millones de personas gozosas de la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo, y que piensan realmente que son Católicas, pero la realidad es que estas langostas han oscurecido con sus herejías la Divina Revelación, hasta el punto, que estas mismas personas no pueden ver la luz del sol. Magisterio (DZ1613) Tocamos ahora otra causa ubérrima de males, por los que deploramos la presente aflicción de la Iglesia, a saber: el indiferentismo, es decir, aquella perversa opinión que, por engaño de hombres malvados, se ha propagado por todas partes, de que la eterna salvación del alma puede conseguirse con cualquier profesión de fe, con tal que las costumbres se ajusten a la norma de lo recto y de lo honesto… Y de esta de todo punto pestífera fuente del indiferentismo, mana aquella sentencia absurda y errónea, o más bien, aquel delirio de que la libertad de conciencia ha de ser afirmada y reivindicada para cada uno. Magisterio (DZ1614) A este pestilentísimo error le prepara el camino aquella plena e ilimitada libertad de opinión, que para ruina de lo sagrado y de lo civil está ampliamente invadiendo, afirmando a cada paso algunos con sumo descaro que de ella dimana algún provecho a la religión. Pero »¿qué muerte peor para el alma que la libertad del error?», decía San Agustín (Epist. 166). Y es así, que roto todo freno con que los hombres se contienen en las sendas de la verdad, como ya de suyo la naturaleza de ellos se precipita, inclinada como está hacia el mal, realmente decimos que se abre el pozo del abismo [Apoc. 9, 3], del que vió Juan que subía una humareda con que se oscureció el sol, al salir de él langostas sobre la vastedad de la tierra. Magisterio (DZ741 – DZ781) El papa León X, en la bula “Exsurge Domine” condena las proposiciones de Lutero: Condenamos, reprobamos y de todo punto rechazamos todos y cada uno de los antedichos artículos o errores, respectivamente, según se previene, como heréticos, escandalosos, falsos u ofensivos de los oídos piadosos o bien engañosos de las mentes sencillas, y opuestos a la verdad católica.
La Santa Iglesia Católica siempre ha condenado el falso ecumenismo con las iglesias cismáticas: ortodoxos y protestantes. Y siempre ha enseñado que el Verdadero ecumenismo es aceptar a los cismáticos, si deciden volver arrepentidos a esta la Santa Iglesia Católica. No hay otra forma de ecumenismo. La Santa Iglesia se define en su Credo Católico (Símbolo de los Apóstoles) con una cuádruple nota: Una, Santa, Católica y Apostólica. Y Una y Única es la aceptación de la fe Católica: Un solo Señor, Una sola fe, Un solo bautismo, Un único Espíritu, y Un solo Nombre, el de Jesucristo, para la Salvación de todas las almas. Resulta sencillo y evidente comprobar quiénes maliciosamente aparentan ser Católicos, pero van gritando que cualquier culto conduce a Dios, y que no es necesario creer en Jesucristo y hacer su Divina Voluntad para salvarse, algo absolutamente herético. Todos los cismáticos (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…) en algún momento de la historia, han reclamado ser la Iglesia Universal (Católica) fundada por Jesucristo. Por ello, resistidles con el Magisterio de la Santa Iglesia Católica, caerán por su propio peso, ya que están gobernados por el espíritu diabólico. Magisterio (DZ1685) Se ha comunicado a la Santa Sede que algunos católicos y hasta varones eclesiásticos han dado su nombre a la sociedad para procurar, como dicen, la unidad de la cristiandad — erigida en Londres el año 1857 — y que se han publicado ya varios artículos de revistas, firmados por católicos que aplauden a dicha sociedad o que se dicen compuestos por varones eclesiásticos que la recomiendan. Y a la verdad, qué tal sea la índole de esta sociedad y a qué fin tienda, fácilmente se entiende no sólo por los artículos de la revista que lleva por título The Unicn Review, sino por la misma hoja en que se invita e inscribe a los socios. En efecto, formada y dirigida por protestantes, está animada por el espíritu que expresamente profesa, a saber, que las tres comuniones cristianas: la romano-católica, la greco-cismática y la anglicana, aunque separadas y divididas entre sí, con igual derecho reivindican para sí el nombre católico. La entrada, pues, a ella está abierta para todos, en cualquier lugar que vivieren, ora católicos, ora grecocismáticos, ora anglicanos, pero con esta condición: que a nadie sea lícito promover cuestión alguna sobre los varios capítulos de doctrina en que difieren, y cada uno pueda seguir tranquilamente su propia confesión religiosa. Mas a los socios todos, ella misma manda recitar preces y a los sacerdotes celebrar sacrificios según su intención, a saber: que las tres mencionadas comuniones cristianas, puesto que, según se supone, todas juntas constituyen ya la Iglesia Católica, se reúnan por fin un día para formar un solo cuerpo… Magisterio (DZ1686) El fundamento en que la misma se apoya es tal que trastorna de arriba abajo la constitución divina de la Iglesia. Toda ella, en efecto, consiste en suponer que la verdadera Iglesia de Jesucristo conste parte de la Iglesia Romana difundida y propagada por todo el orbe, parte del cisma de Focio y de la herejía anglicana, para las que, al igual que para la Iglesia Romana, hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [cf. Eph. 4, 5]… Nada ciertamente puede ser de más precio para un católico que arrancar de raíz los cismas y disensiones entre los cristianos, y que los cristianos todos sean solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz [Eph. 4, 3]… Mas que los fieles de Cristo y los varones eclesiásticos oren por la unidad cristiana, guiados por los herejes y, lo que es peor, según una intención en gran manera manchada e infecta de herejía, no puede de ningún modo tolerarse. La verdadera Iglesia de Jesucristo se constituye y reconoce por autoridad divina con la cuádruple nota que en el símbolo afirmamos debe creerse; y cada una de estas notas, de tal modo está unida con las otras, que no puede ser separada de ellas; de ahí que la que verdaderamente es y se llama Católica, debe juntamente brillar por la prerrogativa de la unidad, la santidad y la sucesión apostólica. Así, pues, la Iglesia Católica es una con unidad conspicua y perfecta del orbe de la tierra y de todas las naciones, con aquella unidad por cierto de la que es principio, raíz y origen indefectible la suprema autoridad y ‘más excelente principalía’ del bienaventurado Pedro, príncipe de los Apóstoles, y de sus sucesores en la cátedra romana. Y no hay otra Iglesia Católica, sino la que, edificada sobre el único Pedro, se levanta por la unidad de la fe y la caridad en un solo cuerpo conexo y compacto [Eph. 4, 16].
LA SECTA CONCILIAR APRUEBA LAS HEREJÍAS DE LA LIBERTAD RELIGIOSA, EL INDIFERENTISMO RELIGIOSO Y EL FALSO ECUMENISMO. Entre 1964 y 1965 la secta conciliar aprobó, en el falso concilio II, las herejías de la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo. Dignitatis Humanae , Nostra Aetate , Lumen Gentium Habían creado una nueva religión, porque históricamente estas herejías siempre habían sido, son y serán condenadas por la Santa Iglesia Católica. Si no hay Salvación fuera de Nuestro Señor Jesucristo ¿cómo iba a pretender autorizar la Santa Iglesia Católica que el hombre adore a los falsos dioses inventados por el hombre, cuando Dios Verdadero lo condena expresamente? La Santa Iglesia Católica no tiene la potestad de facilitar el pecado al Estado, ni al individuo, porque a nadie permite el Señor pecar: Eclesiástico 15:21 “A ninguno ha mandado el Señor obrar impíamente, y a ninguno ha dado permiso para pecar”. Salmos 95:5 “Todos los dioses de las gentes son demonios”. San Juan 10:30 “Yo (Jesucristo) y el Padre somos una sola cosa”. Quien rechaza creer en Jesucristo y caminar según sus mandamientos y sacramentos está renunciando a su Salvación e irremediablemente condenará su alma al final de sus días aquí, de momento ya ha sido juzgado por no creer. “Y con su cola arrastró la tercera parte de los astros del cielo, y los arrojó a la tierra” Muchos elegidos que aspiraban al Reino de los Cielos, sucumbieron ante el gran dragón rojo, perdieron su fe Católica y cayeron estrepitosamente en las herejías y los pecados de este corrupto mundo, condenando su impenitente alma. El espíritu del diablo y de sus ángeles caídos se apoderaron de los hombres malvados para la batalla contra la Santísima Virgen y su Santa Iglesia Católica, una batalla que temporalmente consiguieron ganar. El imperio de la Santa Iglesia Católica había sido destruido, el trono de la Cátedra de San Pedro había sido usurpado por los mayores enemigos de la Iglesia. Es la Gran Apostasía y la Gran Tribulación profetizada en la Sagrada Palabra de Dios.
LA SECTA CONCILIAR JUSTIFICA SUS ERRORES. La secta conciliar, la falsa Iglesia no condenó el socialismo y el comunismo, sino que se hizo aliada del gran dragón rojo. No condenaron las herejías de la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo, sino que se abrazaron a esas herejías. Dignitatis Humanae , Nostra Aetate , Lumen Gentium De cara a la sociedad justificaron la libertad religiosa como una herramienta defensiva para exigir que los gobiernos socialistas y comunistas, extremadamente dominantes e impositores en el mundo, que llegaron a eliminar las iglesias y a matar selectivamente a los cristianos, respetaran el derecho de los fieles a practicar su fe en libertad. Cuando verdaderamente, en términos exclusivamente religiosos, estaban entregando al Pueblo de Dios al gran diablo rojo. Estaban facilitando a los fieles Católicos el falso de derecho a pecar, en el culto que consideraran oportuno, porque en ninguno de los falsos cultos inventados por los hombres se encuentra la Salvación ofrecida por Nuestro Señor Jesucristo. Iniciaron un falso ecumenismo con todos los perseguidores históricos de la Santa Iglesia Católica, una posición absolutamente herética. El falso concilio vaticano II invitó a observadores de hasta 29 comunidades cismáticas (protestantes, ortodoxos…) a 5 comunidades judías, y a 500 teólogos de universidades de todo el mundo. Algunos de los observadores participaron en la redacción de los nuevos documentos dogmáticos de esta nueva religión, que conciliaba y reunía en torno a ella a todos los falsos credos del mundo. La secta conciliar necesitaba rebajar la tensión acumulada históricamente con la cismática comunidad ortodoxa rusa, que estaba al servicio del gran dragón rojo (URSS), y deseaba rebajar también las tensiones de la guerra fría, que podrían desembocar en una nueva guerra mundial. La “Ostpolitik” vaticana es la estrategia diplomática de acercamiento y diálogo de la secta conciliar con los muchos países socialistas y comunistas, en la que claudicaron ante el gran dragón rojo, y se rebajaron totalmente a sus peticiones. La secta conciliar renunció al histórico poder teocrático que tenía la Santa Iglesia Católica sobre los gobiernos, congregaciones religiosas y los pueblos, a cambio de evitar la persecución de los creyentes. Para llevarlo a cabo, sería necesario abrir las ventanas y puertas de la falsa iglesia a todos los credos del mundo, de ahí surgen sus nuevos falsos dogmas de fe: la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo Fruto del acuerdo en 1965, la secta conciliar y el Patriarcado de Constantinopla retiraron formalmente las excomuniones que se lanzaron en el año 1054. Como la secta conciliar no es la Santa Iglesia Católica, sino que es una secta que la suplanta, conviene recordar que las excomuniones se mantienen vigentes. Tanto en ese momento, como en la actualidad, los bautizados que reniegan de la Divina Revelación y del Magisterio de la Santa Iglesia Católica, evitan sufrir el martirio que les podrían procurar los enemigos de la Iglesia, al no predicar ellos el Verdadero Evangelio, en el que Jesucristo es Dios Verdadero, Creador y único Redentor de la humanidad y en el que nadie se Salva fuera de su Santa Iglesia Católica. Pretenden estos salvar sus cuerpos, pero su apostasía les conduce a la perdición de sus almas, y a la perdición de las almas de todos los incautos que les siguen.
LA PROPAGACIÓN DE LOS ERRORES DIABÓLICOS POR TODO EL MUNDO. La aprobación por parte de la secta conciliar de la libertad religiosa y el indiferentismo religioso facilitó que los partidos políticos occidentales, de cualquier signo: izquierda, derecha, centro, liberales, demócratas, conservadores… abrazaran su nuevo credo. Por ello, ninguno de ellos se podía denominar desde ese momento ni Cristiano, ni Católico, porque apostataron todos ellos de la fe de su bautismo: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un único Espíritu, y un solo Nombre, el de Jesucristo, para la Salvación de todas las almas”. Fueron muchas las injerencias de los históricos enemigos de la Santa Iglesia Católica: masones, talmudistas… pero la Santísima Virgen en 1917 en Fátima únicamente quiso mencionar a Rusia, al mayor de los enemigos de su Santa Iglesia Católica. Este hecho es fundamental para comprender todo lo ocurrido, y sobre todo, para que las oraciones y sacrificios del Pueblo de Dios se dirigieran al objetivo correcto. Entre 1958 y 1969 únicamente el imperio diabólico soviético (URSS) tenía la maldad y el poder para eliminar, mediante su influencia, el histórico poder teocrático de la Santa Iglesia Católica sobre los gobiernos y los pueblos. El gran dragón estaba reclamando y mostrando su hegemonía sobre este mundo.
LA VICTORIA TEMPORAL DEL DIABLO SOBRE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA. El espíritu diabólico había vencido inesperadamente esta batalla contra la Santa Iglesia Católica. El gran dragón rojo había completado su misión, acabar con el Reinado de Jesucristo y sentarse en su trono, el hombre en el lugar de Dios. Apocalipsis 13:8 Y lo adorarán al dragón todos los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero inmolado. Nuestro Creador y único Redentor Jesucristo voluntariamente se sometió al extremo martirio de sangre, que acabó con su vida en una cruz, para que el hombre penitente pudiese ser justificado por los méritos de su pasión y muerte, y con sus gracias santificantes pudiese abandonar la vida de pecado, y volver a la vida, porque por sus pecados estaba muerto. Dos milenios de agotadora predicación de su Santa Iglesia Católica, su fiel esposa, del extremo martirio, cruento y incruento, que a tantos millones de sus fieles les costó la vida en estos 2.000 años, predicando a toda la humanidad la conversión y la penitencia para la Salvación. Y vienen unos rebeldes diabólicos infiltrados, y en unos pocos años consiguen cuestionar el depósito de la fe, hasta públicamente enseñar falsamente la Salvación desde cualquier culto inventado por el hombre, y los propios fieles tibios lo celebran con júbilo hasta nuestros días. Perdido el dogma de la fe Católica, el desmoronamiento total de la moral en la sociedad serían inminentes e inevitables. Es el riesgo de abandonar al Verdadero Dios, y perder su Espíritu Santo, el hombre malvado expulsó al Espíritu Santo de Dios de su interior. Hasta el punto que el hombre malvado se creyó dios: políticas a favor de la fecundación artificial, control de la natalidad, desaparición del matrimonio verdaderamente Católico, destrucción de la familia Católica, una sociedad llena de vicios y excesos con el alcohol y las drogas, lucro desmedido, culto al cuerpo y abandono del alma, una sociedad esclava de las pasiones, promotora de la sodomía y la transexualidad… Este es el camino de pecado del gran dragón rojo que ha elegido la humanidad: un hombre sin Dios, esclavo de un materialismo salvaje. El hombre nuevamente vuelve a ser esclavo del pecado, esclavo del diablo, de nada le ha servido a muchos el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo. Le resulta complicado al ser humano entender que fuera de Nuestro Señor Jesucristo no hay vida.
En Fátima, el día 13 de Octubre de 1917, la Santísima Virgen respondió a las preguntas de los 3 pastorcitos: Lucía, Jacinta y Francisco y afirmó: “Si el pueblo no se enmienda, acaba el mundo”. Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima “– ¿Qué es lo que usted quiere? – (Respuesta) Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy la Señora del Rosario, que continúen siempre rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar y los militares volverán en breve para sus casas. – Yo tenía muchas cosas para pedirle: si curaba a unos enfermos y si convertía a unos pecadores, etc… – (Respuesta) A unos sí, a otros no. Es necesario que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados. Y tomando un aspecto más triste: – (Respuesta) ¡No ofendan más a Nuestro Señor que ya está muy ofendido! Si el pueblo se enmienda, acaba la guerra y, si no se enmienda, acaba el mundo”. Debe entenderse como: Si los pueblos se mantienen viviendo en el pecado, normalizando el pecado en sus vidas, especialmente el Pueblo Católico de Dios, el Pueblo que más gracias santificantes ha recibido de parte de Dios, el Pueblo Católico de Dios morirá en sus pecados y será aniquilado de este mundo. Ya fue advertido por la Santa Iglesia Católica, a través del Santo Papa León XIII que esa libertad religiosa, ese indiferentismo religioso, acabará con la aniquilación de la sociedad humana. En un aviso anterior a Fátima, la Santísima Virgen en La Salette, en 1846 en Francia, llamó a la conversión urgente, al arrepentimiento y a la cesación del pecado, para evitar los castigos de Dios, y cuando el Santo Papa Pío IX leyó los mensajes de la Santísima Virgen dijo: “si el mundo no se arrepiente, perecerá”. Esta misma aniquilación y exterminio es expresada por el propio San Pedro, cuando menciona lo dicho por Moisés: “toda persona que no escuche a ese profeta, será exterminada de su pueblo”. San Pedro llama al arrepentimiento y a la conversión, al igual que lo hace la Santísima Virgen y toda su Santa Iglesia Católica, advirtiendo que todo aquel que no escuche a Nuestro Señor Jesucristo, no se arrepienta y no se convierta será exterminado. Es la aniquilación y exterminio espiritual, que lleva primero a la persona a apostatar de su fe Católica, y después, si muere en sus pecados sin arrepentimiento y contrición, a la condenación eterna. Hechos 3:18 “San Pedro: Dios ha cumplido así lo que había anunciado por boca de todos los profetas, la pasión de su Cristo. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados, a fin de que lleguen los tiempos del refrigerio de parle del Señor y envíe a Jesús, el Cristo, que os ha sido destinado, a quien fué preciso que el cielo recibiese, hasta llegar los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas. Dice, en efecto, Moisés: Un profeta hará surgir el Señor Dios de entre vuestros hermanos, como yo; vosotros le escuchareis todo lo que os hablare; toda persona que no escuche a ese profeta, será exterminada de su pueblo”. ¿No veis que la secta conciliar contradice todo el Magisterio bimilenario de la Santa Iglesia Católica, y no quiere predicar el arrepentimiento, la penitencia y la conversión a Jesucristo, para la Salvación de todas las almas, permitiendo el extravío de las almas en la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo?.
El castigó llegó, la aniquilación de la sociedad basada en Valores Católicos se ha extinguido, casi en su totalidad. Como los impíos acusan a la Santísima Virgen de ser profeta de castigos Divinos, han decidido sustituir a la Santísima Madre de Dios por el sexualizado ídolo de la “pachamama”, en línea con su falso evangelio sodomítico, libre de castigos Divinos. Por ello Nuestro Santísimo Señor Jesucristo clama contra los que pretenden callar, ignorar y matar a los profetas: San Mateo 23:29 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, porque reedificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos; y decís: “Si nosotros hubiésemos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos participado con ellos en el asesinato de los profetas”. Con esto, confesáis que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad, pues, vosotros la medida de vuestros padres!” ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podréis escapar a la condenación de la gehenna? Por eso, he aquí que Yo os envío profetas, sabios y escribas: a unos mataréis y crucificaréis, a otros azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra”… Es tal la obstinación de tantísimas almas, en no querer conducir sus vidas por el sentido común de la Santa Doctrina de Jesucristo, que resulta inevitable que la mayoría de ellos condenen sus almas, curiosamente en un infierno, en el que la mayoría de ellos no creen, por su infinita apostasía. Esperad con paciencia la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo y de su Juicio Final a todas las naciones, a todos los pueblos, a todo el mundo, a todos los vivos y a todos los que han muerto: San Mateo 25:31 “Cuando el Hijo de Hombre vuelva en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará sobre su trono de gloria, y todas las naciones serán congregadas delante de Él, y separará a los hombres, unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos”.
La sede de San Pedro había sido usurpada sin apenas obstáculos, y la Santa Iglesia Católica había sido suplantada, con la complicidad y el silencio de millones fieles tibios, incapaces de discernir en su mayoría, hasta nuestros días, que lo que la secta conciliar había aprobado en 1965, en el falso concilio vaticano II, era una nueva religión. Allanado el camino religioso, el gran dragón rojo se expandió por todo el mundo de la mano de la falsa iglesia conciliar. No solamente dominaba la URSS a sus países satélite, sembraron también su semilla caótica por todo occidente, y encontraron socios políticos en todos los países. Pero fue la tibieza del Católico, fue el bautizado apóstata quien abrazó el indiferentismo religioso “parcial”, aquel que cree que el dios de los cultos inventados por los hombres, es el mismo que el Verdadero Dios Trino Católico (Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo) nacido de la Santísima Virgen María. Estos mismos tibios que se muestran indiferentes a que el resto de cultos rechacen a Jesucristo como Verdadero Dios, Creador y único Redentor de la humanidad. “No hacemos nada malo”, se dicen entre ellos, pero si, es malísimo perder los dogmas de fe de la Santa Iglesia Católica, porque inmediatamente que ocurra, estarás fuera de Ella, y fuera de la Santa Iglesia Católica no hay Salvación. El indiferentismo religioso “parcial” había triunfado y la libertad religiosa era una realidad. Aunque no quiso revelar esta falsa iglesia conciliar la Verdadera tercera parte del secreto de Fátima, que hablaba de su Apostasía, no es difícil determinar los millones de personas que inmediatamente creyeron a estos revolucionarios diabólicos, y dieron credibilidad a sus herejías. Millones de personas abandonaron inmediatamente por sus herejías la Santa Iglesia Católica, muchos de ellos sin saberlo, por su falta de profundidad y compromiso con Dios. Los muchos que no se arrepintieron de abrazar estas herejías, y no hicieron penitencia, murieron en sus pecados, y condenaron su alma por una eternidad. Este es el nuevo ateísmo, creen en Jesucristo, pero vaciado de toda su Sagrada Doctrina, que les podría alejar del pecado mortal, y que les podría Salvar. Creer que Jesucristo es el nombre de Dios no salva, hasta en el infierno lo saben, y todos, en el Cielo, en la tierra y en los infiernos doblan su rodilla ante su Santo Nombre. Únicamente se salva la humanidad haciendo la Santa Voluntad de Jesucristo. Viven algunos en pecado mortal porque ignoran la Verdadera enseñanza de la Santa Iglesia Católica, les resulta ya indiferente el pecado, la Salvación, la condenación eterna del alma, el infierno… Ahora la prioridad de la mayoría es saciar su sed de materialismo y para algunos, aparte, conciliar este mundo de pecado con su tibieza espiritual. Apocalipsis 3:16 “Así, porque eres tibio, ni hirviente ni frío, voy a vomitarte de mi boca”.
Los países abrazaron el anti Catolicismo de la secta conciliar, y uno tras otro bajaron y escondieron los crucifijos de los lugares públicos, y apostataron de su fe cristiana, cuando aceptaron la libertad religiosa y el indiferentismo religioso, que extravía las almas de los pueblos, al rechazar como única la Divina Revelación de Nuestro Señor Jesucristo, equiparándola con malicia con los cultos inventados por los hombres. Muchos bajaron y escondieron los crucifijos, cuando vieron que el impío Juan Pablo II, en una clara muestra de su gran apostasía, colocó una estatua de buda encima del Sagrado Altar de Nuestro Señor Jesucristo en Asís en 1986, en la jornada mundial de oración por la paz. Pretendía hacer ver a todos los pueblos, que tan Sagrado es el demonio del buda, como Nuestro Señor Jesucristo. Es la misma estatua del demonio de buda, que ha sustituido al crucifijo en muchos hogares y comercios occidentales, esperando estos ingenuos y supersticiosos bautizados que el demonio de buda les traiga algo de suerte. El diablo no trae más que condenación. Sutilmente, los rebeldes socialistas y comunistas estaban consiguiendo mejores resultados que con su inicial violencia extrema a muerte, y así, corrompieron todos los sectores de las sociedad: enseñanza, cultura, conocimiento y intelectualidad. La falsa iglesia conciliar estaba favoreciendo que los gobiernos abandonaran el Estado Católico, que debía rendir culto público y proteger a la Religión Verdadera. Era tan falsa esa iglesia conciliar, que ya no predicaba la conversión al Señor, como enseñó Dios Verdadero a los Apóstoles,que ya no llamaba a rechazar el pecado, la carne, al mundo y a satanás, como enseña la Santa Iglesia Católica, sino que se reconciliaba públicamente con este mundo de pecado y con satanás, padre del pecado.
La falsa iglesia conciliar había despojado públicamente a Jesucristo de todo, hasta dejarlo en pañales. Pretendían conciliar el culto a los demonios con la adoración al Santísimo Jesucristo. Cuánta brutalidad. Cada día que pase, más personas serán conscientes que la sede de San Pedro ha sido usurpada por unos diabólicos revolucionarios, disfrazados con sotana, cuya única misión era y es destruir la Santa Iglesia Católica. Prometieron a Dios, cuando se consagraron, guardar el depósito de la fe y predicar integro el Evangelio de Jesucristo, pero mintieron, eran unos infiltrados diabólicos. De todos estos antipapas, sobresale Juan Pablo II, el que ha robado más almas a Dios para entregarlas al diablo. Se manifestó a los hombres con uno de sus brazos, contrario al comunismo económico y social, pero con el otro brazo, defendió la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo de su padre, el gran dragón rojo. Se mostraba públicamente opositor del comunismo y protagonista de su caída, pero promovió estas herejías entre el Pueblo de Dios con gran obstinación. Juan Pablo II: “La libertad religiosa, exigencia necesaria de la dignidad de cada hombre, es una piedra angular del edificio de los derechos humanos y, por tanto, un factor insustituible del bien de las personas y de toda la sociedad.”— Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1988. El antipapa Juan Pablo II, que aparentaba ser el mantenedor del tradicionalismo Católico, no se vendió como Judas por unas monedas, Juan Pablo II regaló la Santa Iglesia Católica al diablo, gratis. Para él, la piedra angular ya no era Nuestro Señor Jesucristo, la nueva piedra angular era la libertad religiosa. El mismo antipapa Juan Pablo II, era perfectamente conocedor que Dios castigaría a su propia Iglesia por sus pecados, tal como fue revelado por la Santísima Virgen en 1917 en Fátima. Y en lugar de arrepentirse, por su propia responsabilidad directa en estos hechos, por los gravísimos errores que enseñaba al Pueblo de Dios, que conducían a su extravío eterno, se mantuvo obstinado hasta el final de su reinado. Nuevamente, queriendo aparentar lo contrario de lo verdaderamente ocurrido, se hizo pasar por víctima del propio misterio de Fátima. Si hubiera sido Católico, hubiera preservado el depósito de la fe, pero no lo era, él vino para destruir el depósito de la fe, y con astucia logró que pocos vieran en su interior su espíritu diabólico. En 1979, Juan Pablo II afirmó: “La fe en Dios profesada por descendientes de Abraham (cristianos, musulmanes y judíos) es el fundamento seguro de la dignidad, la fraternidad y la libertad”. En 1999, al recibir un ejemplar del corán como regalo, Juan Pablo II se inclinó y lo besó. En 1986 Juan Pablo II entró en la gran sinagoga de Roma, abrazó al gran rabino y dijo: “Sois nuestros hermanos predilectos y, en cierto modo, se podría decir, nuestros hermanos mayores”. En el año 2000, en el muro de las lamentaciones de Jerusalén, en Israel, siguiendo la tradición judía, insertó una nota en una de las grietas del muro pidiendo perdón por las ofensas cometidas por cristianos contra judíos a lo largo de la historia. Juan Pablo II dijo hacer todos estos actos apóstatas en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santa Iglesia Católica. Mintió Juan Pablo II. La Santa Iglesia Católica no ha enseñado nunca en su historia, durante 2 milenios, que los falsos dioses inventados por los hombres, que los falsos dioses del resto de cultos, sean el mismo Dios Trino Católico (Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo). Jamás. Juan Pablo II sabía que el resto de cultos no creían en la Divinidad de Jesucristo, y tampoco creían que Jesucristo fuese el Redentor de la humanidad, pero siguió adelante con su engaño, afirmando que son el mismo Dios. La Santa Iglesia Católica siempre ha enseñado, enseña y enseñará: “El que cree en Jesucristo, no es condenado; el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios”. Juan Pablo II visitó en1982 un templo protestante: la catedral de Canterbury, y en 1999 visitó un templo ortodoxo: la catedral patriarcal de Bucarest, haciendo su propio falso ecumenismo, usurpando el Santo Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y suplantado a su Santa Iglesia Católica. Actos todos ellos jamás realizados por la Santa Iglesia Católica, pero que Juan Pablo II si pudo realizar, porque no era Católico. Juan Pablo II engañó a todos, porque sin la fe Católica, no se puede ser Católico y el decía ser Católico, pero sus palabras y sus hechos decían lo contrario. Apocalipsis 13:8 “Y lo adorarán al dragón todos los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero inmolado”. No tardará el mundo en comprender el mal que hizo Juan Pablo II a Dios y a su Santa Iglesia Católica.
Los errores de Rusia son visibles actualmente en todo el mundo, puesto que el mundo ha apostatado de Jesucristo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Ninguna nación occidental mantiene su Ley Divina y ninguna instruye a sus ciudadanos en caminar según su Doctrina Católica, sin caer en la libertad religiosa. Cualquier gobierno occidental está a favor del indiferentismo religioso, que extravía las almas de los pueblos, al rechazar como única la Divina Revelación de Jesucristo, equiparándola con malicia con los cultos inventados por los hombres. Esta es la Gran Apostasía, el Verdadero Catolicismo ha sido rechazado en el planeta. Los gobiernos que mencionan al Señor lo hacen por su propio beneficio, para diferenciarse, no para mayor Gloria de Dios. Las personas que conviven con el pecado, escupen a Nuestro Señor Jesucristo, y le vuelven a crucificar, pero les da igual, se muestran indiferentes a todo lo santo y sagrado. Ahora se encuentra la humanidad en los 3 días de oscuridad, e individualmente, deberá decidir cada uno por la Salvación de su alma. Para unos, los 3 días de oscuridad durarán una eternidad, y para otros será el tiempo que tarden en arrepentirse e iniciar una nueva vida de santidad. Muchísimos han renunciado a su Salvación, a la conversión, al arrepentimiento, a la penitencia, y a la oración, porque la vida de santidad no está entre sus planes. Santo Rosario Católico diario de 15 misterios Prefieren algunos el ateísmo “absoluto” y el materialismo. Otros prefieren el mismo materialismo, pero con un ateísmo “parcial”, creen en Jesucristo pero vaciado de su Sagrada Doctrina, ya que les exigiría una vida de penitencia y sacrificio para la Salvación de los demás, que rechazan. Pocos esperan la promesa de Dios, sobre los bienes eternos, para los que le son fieles. Viven muchos como si no hubiera un mañana, con el placer terrenal como único objetivo, pero se equivocan, si hay un mañana, unos resucitarán para su Salvación y otros para su condenación eterna.
EL TRIUNFO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN CON EL PEQUEÑO RESTO FIEL DE CATÓLICOS. “Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará” Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima Es la gran profecía cumplida en todo Católico que se une con la Santísima Virgen en su triunfo. La Santísima Virgen es el triunfo contra el pecado. Es la gran profecía que se ha cumplido en todo Católico que atiende sus peticiones de Fátima. Estos son el Portugal que conservará siempre el dogma de la Fe. Mientras el ser humano no busque la Salvación individual de su alma y la Salvación de los suyos, está perdido, porque la falsa iglesia no va a predicarle la conversión, el arrepentimiento y la penitencia, porque ellos no son la Santa Iglesia Católica. La obstinada secta conciliar, al igual que las demás sectas cismáticas: ortodoxos, evangélicos, protestantes… desean morir en sus pecados, en su orgullo, no tienen arreglo. Por los errores de Rusia, naciones enteras han sido aniquiladas en su fe Católica. La fe en Jesucristo, vaciada maliciosamente de su Sagrada Doctrina, es el ateísmo moderno, la autopista moderna que lleva al infierno. Aunque ya no podáis escuchar muchos a la Verdadera Iglesia, por la escasez del número de sus miembros, los Mandamientos y Preceptos de Nuestro Señor Jesucristo se mantienen totalmente vigentes. La mayoría de la personas continúan ignorando y despreciando el mensaje de la Santísima Virgen del Rosario de Fátima, que contiene el mayor contenido profético, y que podría salvar sus almas, de entre todas las apariciones de la Santísima Virgen aprobadas por la Santa Iglesia Católica hasta 1958. Santo Rosario Católico diario de 15 misterios Nos dice la Sagrada Escritura: “señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber aceptado para su Salvación el amor de la Verdad. Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la Verdad, los cuales se complacen en la injusticia”. “Apartarán de la Verdad el oído, pero se volverán a las fábulas”. Satanás y sus ángeles caídos, son los espíritus diabólicos que se encuentran en el infierno, en la tierra y en los aires, son los espíritus de maldad que dominan el mundo. Son los autores de determinados prodigios extraordinarios que aparecen en los aires, como los ovnis y de las apariciones de falsas vírgenes, como en Medjugorje, y de falsos cristos, y falsos ángeles… con la única intención de engañar y conseguir la condenación de las almas con sus enseñanzas diabólicas. No van a despertar las conciencias de los hombres sino todo lo contrario, van a dormir, van a aniquilar y van a enterrar la Divina fe Católica.
Ahora la Santa Iglesia Católica está eclipsada en las catacumbas, no queda nada apenas de su Imperio, y aunque es visible, el mundo apenas puede verla y escucharla. La secta conciliar desprecia la Doctrina Católica Tradicional, y que con el espíritu diabólico persigue a los Católicos Tradicionales, aquellos que guardan los mandamientos y mantienen íntegramente las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo. Con la disolución de la antigua URSS en 1991, Rusia se convirtió a Jesucristo como profetizó la Santísima Virgen, pero únicamente se arrepintió de algunos de sus errores. A fecha de hoy se mantiene hereje, apóstata y cismática con respecto a la Santa Iglesia Católica.
Apocalipsis 12:17 ”Y se enfureció el dragón contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de su descendencia, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús”. Sor Lucía de Fátima: “La Virgen Santísima dijo que en estos últimos tiempos en los que vivimos había dado una nueva eficacia al rezo del Rosario. Hasta el punto que no hay ningún problema que no pueda ser resuelto por el Rosario. No importa lo difícil que sea, ya sea temporal o, sobre todo, espiritual. En la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o incluso de la vida de los pueblos y naciones. Con el Santo Rosario, nos salvaremos; vamos a santificarnos; vamos a consolar a nuestro Señor y a nuestra Señora; y obtener la Salvación de muchas almas”. Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima El triunfo del Inmaculado Corazón de la Virgen María viene a cada uno de vosotros, cuando atendéis sus peticiones: rezar con Ella diariamente el Santo Rosario Católico diario de 15 misterios y la comunión reparadora en los primeros sábados. Otros, harán de todo menos darle a la Santísima Virgen lo poco que ha pedido, cada cual asuma sus propios errores. Rezando diariamente con la Santísima Virgen venceréis la potente y falsa enseñanza del espíritu diabólico, que todo lo ha contaminado y oscurecido, hasta el punto de que la humanidad, en su mayoría, no sabe discernir en sus vidas los pecados mortales que condenan su alma. Rezando diariamente con la Santísima Virgen vuestra vida cambiará definitivamente. Bendita la inocencia perdida que ha sido recuperada. Apocalipsis 13:15 “Y le fue concedido animar la imagen de la bestia de modo que la imagen de la bestia también hablase e hiciese quitar la vida a cuantos no adorasen la imagen de la bestia”. A todo aquel Católico que se resiste a adorar al ídolo, al hombre sin Ley, al hombre sin Mandamientos que se sienta en el lugar de Dios en la falsa iglesia conciliar y sinodal, el hombre sin Ley lo excomulga de su falsa religión conciliar y sinodal, esperando pierda su vida espiritual. Apocalipsis 14:9 “Y un tercer ángel los siguió diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, él también beberá del vino del furor de Dios, vino puro, mezclado en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre, en la presencia de los santos ángeles y ante el Cordero. Y el humo de su suplicio sube por siglos de siglos; y no tienen descanso ni de día ni noche los que adoran a la bestia y a su imagen, y cuantos aceptan la marca de su nombre. En esto está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Un sacramento es una marca de Dios, pero, el diablo replicando con maldad infinita las obras de Dios, también marca a los que le adoran a él, en la frente, porque han deseado hacer la maldad en sus pensamientos, y en la mano, porque con las malas obras de sus manos, han confirmado su errónea decisión de obrar mal. Todo aquel que obra obstinadamente con maldad, sin arrepentimiento en su vida, o en la profesión de su fe, quien con persistencia comulga y/o reza con los enemigos de la Santa Iglesia Católica de Dios, queda marcado por el diablo. Esta marca del diablo únicamente se puede quitar, antes de finalizar vuestros días por aquí, con verdadera contrición, profundo dolor por lo ocurrido, arrepentimiento, proponiendo a Dios no volver a pecar jamás, y practicando los sacramentos de la penitencia y eucaristía, si ya estáis bautizados. Si la contrición y dolor es verdadero, el Señor os perdonará. Pero si lo dejáis para después de vuestros días por aquí, será tarde, porque es aquí y ahora el tiempo de misericordia de Dios, después solo queda el juicio personal con Dios.
LA BATALLA FINAL. El gran dragón rojo salió victorioso de este batalla. Dignitatis Humanae , Nostra Aetate , Lumen Gentium Aquel que piense que el gran dragón rojo murió con la caída de la URSS, esta muy equivocado. El gran dragón rojo ya había infectado las instituciones de todo el mundo con su ateísmo: su materialismo extremo y el indiferentismo religioso “absoluto” y el “parcial”, que es mucho más sutil que la persecución a muerte inicial contra los Católicos. Ambas cosas, son extremadamente eficaces para impedir que vuelva a nacer el Espíritu Santo de Dios en el interior de aquel que las abrace. Entre 1958 y 1969, el gran dragón rojo chino y la nación vaticana abolieron totalmente la Religión Católica de sus respectivas naciones y sedes. La secta conciliar dirige espiritualmente el mundo colaborando con una nueva Asamblea de Naciones. Ellos representan al nuevo gran dragón rojo, al socialismo ateo que lucha en la batalla final contra la Santísima Virgen y el pequeño resto fiel, de su Santa Iglesia Católica, en este final de los tiempos. Esa gran batalla final del Monte de Megido está justo ahora delante de vosotros. ¿Y tú de qué parte estás? Mientras mantengas en tu Credo las herejías de la libertad religiosa, el indiferentismo religioso y el falso ecumenismo, te mantendrás fuera de la Santa Iglesia Católica, negando la fe de tu bautismo: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un único Espíritu, y un solo Nombre, el de Jesucristo, para la Salvación de todas las almas”.
Ninguno de los antipapas del falso concilio vaticano II se siente culpable, ni se arrepiente de predicar con errores al Pueblo de Dios, los mismos errores que conducen al Pueblo de Dios a su completa aniquilación espiritual. Los errores de Rusia se introdujeron en la Santa Iglesia Católica por los propios revolucionarios modernistas, que estuvieron infiltrados en sus seminarios y congregaciones durante muchos años, hasta que consiguieron ser una mayoría y reinar en la nación vaticana. De nada le sirvió a la secta conciliar el aviso de 1917 de la Santísima Virgen en Fátima, y que coincidió con el año del inicio de la revolución del gran dragón rojo de 1917. El aviso iba dirigido a todos, pero especialmente a esos revolucionarios modernistas, a sabiendas la Santísima Virgen, que prepararían un falso concilio y que destrozarían la Santa Iglesia Católica. Dios habla a su Pueblo por mediación de sus profetas, y en esta ocasión Dios envió a su Santísima Madre, que es Madre de todos los profetas, y advirtió del castigo de parte de Dios a todos, si no dejaban de pecar. Pero especialmente estaba advirtiendo a esos revolucionarios modernistas, por su responsabilidad directa, al predicar con obstinación las herejías de la libertad religiosa, el indiferentismo religioso, el falso ecumenismo y por su gran impiedad, ya que podrían condenar con sus errores las almas de su Pueblo Católico de Dios. Sor Lucía de Fátima insistió en que debía ser divulgada la tercera parte del secreto de Fátima en 1960, o tras su muerte, lo que ocurriera primero, dejando claro que en 1960 se entendería el secreto de Fátima de forma más clara. El antipapa Juan XXIII no lo quiso publicar en 1960, cuando él mismo estaba organizando las sesiones preparatorias del falso concilio vaticano II. De hecho, la secta conciliar jamás ha publicado íntegramente esta tercera parte del secreto de Fátima que habla de la gran apostasía de toda la jerarquía eclesiástica. La Santísima Virgen advirtió en 1917 del castigo de Dios, mediante la persecución a su Santa Iglesia Católica, y pasaron 41 años hasta el inicio del reinado en1958 del antipapa hereje y apóstata Juan XXIII, que suponía el inicio del derrumbe. Un periodo de tiempo similar, es el tiempo transcurrido desde que Jesucristo Nuestro Señor advirtió a sus Apóstoles de la destrucción del Templo de Jerusalén, cuando afirmó que no quedaría piedra sobre piedra. Y así fue, porque el muro de las lamentaciones que veis en Israel, es un muro de contención externo, no es parte del edificio del Templo, que fue totalmente destruido. San Mateo 24:2 “Entonces Él les respondió y dijo: ¿Veis todo esto? En verdad, os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”.
Esta jerarquía eclesiástica habían fundado una nueva religión, usurpando y suplantando a la Santa Iglesia Católica, y habían abandonado, por su gran apostasía, al Pueblo de Dios. Tenían la gran misión de salvar las almas de Dios, y apacentarlas con su Sagrada Palabra y su Santa Doctrina. Pero la rechazaron por realizar su propia misión: entregar pan al desvalido y gritar “no a la guerra”, más propio de una ONG. Enseñan mandamientos creados por los hombres y rechazan enseñar los Divinos Mandamientos y Preceptos de Nuestro Señor Jesucristo, rezan conjuntamente con otros cultos a falsos dioses y besan sus escritos blasfemos… La secta conciliar da un falso testimonio de Jesucristo, al afirmar falsamente en su Santo Nombre mensajes no Católicos, que jamás fueron expresados por Jesucristo, ni recogidos en sus Sagradas Escrituras, ni enseñados por su Santa Iglesia Católica durante 2 milenios. La secta conciliar suplanta maliciosamente a Nuestro Señor y a su Santa Iglesia, se visten como Católicos, pero están vacíos de la Doctrina Católica. Se podría haber evitado el castigo de Dios, pero no quisieron arrepentirse. Podrían haber creado estos conciliares y sinodales una nueva secta, al margen de la Santa Iglesia Católica, pero tenían que infiltrarla, tenían que usurpar el Santo Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y suplantar a su única Santa Iglesia Católica. Cuánta provocación a Dios y cuánta miseria.
La secta conciliar y sinodal representa el mayor cisma que ha existido en la historia de la Santa Iglesia Católica, la cual enseña multitud de herejías que conducen a la condenación de las almas que las crean. Sin penitencia, oración y ayuno resulta imposible vencer a este gran dragón rojo, recordad, varias generaciones anteriores a la vuestra cayeron contra ella. El Santo Rosario Católico diario de 15 misterios rezado interiormente delante de la Santísima Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, debe ser el único muro de vuestros lamentos, por la obstinación en no arrepentirse definitivamente y dejar de pecar. Esta es la escalera que os subirá interiormente al Reino de los Cielos. Aparte del Santo Rosario, rezad constantemente el Exorcismo del Papa León XIII contra satanás y sus ángeles caídos para que podáis manteneros firmes en la predicación del Verdadero y Único Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Cuánta malicia tienen estos conciliares, se ponen nombres que pretender confundir a los incautos, haciendo parecer que continúan la linea doctrinal de la Santa Iglesia Católica (Concilio Vaticano), de sus Santos (San Francisco de Asís) y de sus Papas (León XIII), y resulta que son sus mayores enemigos y máximos detractores: concilio vaticano II, antipapa francisco y antipapa león XIV. Cuando el gran dragón rojo ya no necesite a la falsa iglesia conciliar y su culto prostituido, la abandonará a su suerte. Y cuando menos lo espere el espíritu diabólico vendrá la Victoria de Nuestra Señora sobre muchas más personas, de la misma forma que en el “milagro del sol” del 13 de octubre de 1917 en Fátima, cuando parecía que el sol se estrellaría contra la tierra, rebotó alegremente hacia su lugar natural. Dios quiere que todos crean y se salven, pero el diablo roba la fe de los tibios e incrédulos.
El que no vea los errores de Rusia esparcidos por todo el mundo, es porque está ciego.
Desde el aviso en 1917 de Nuestra Santísima Señora en Fátima, el que no vea la aniquilación, casi por completo, del Pueblo Católico de Dios, que ha renegado públicamente de su fe Católica y ahora profesa otra falsa religión, es porque se encuentra en la mayor de las tinieblas.
San Mateo 16:26 “¿De qué sirve al hombre, si gana el mundo entero, mas pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la Gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras. En verdad, os digo, algunos de los que están aquí no gustarán la muerte sin que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino”.
San Mateo 16:18 “Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra Ella”.
1 San Pedro 4:17 “¿Cuál será el fin de los que no obedecen al Evangelio de Dios? Y si el justo apenas se salva, ¿qué será del impío y pecador?”.
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EL INFIERNO. La falsa predicación de los reyes del anticristo, los antipapas que falsamente afirman ser Católicos, aunque sus enseñanzas están vacías de Jesucristo, progresivamente han ido enterrando la Doctrina Católica entre la humanidad. Jesucristo insistió a sus discípulos en mostrarles constantemente el infierno, como el destino de los impenitentes, aquellos que no se arrepienten y no confiesan sus pecados. La Santa Iglesia Católica enseña que todo aquel que se va de este mundo con pecados mortales condena su alma y acabará en el infierno, en el hades, en el lago de fuego y azufre…
Este mundo cruel somete a las almas a una extrema idolatría que las condena, no solamente por los cultos espirituales fuera de Jesucristo, sino que cualquier cosa es hoy objeto de culto: deporte, arte, música, magia, ovnis… Este mundo somete a las almas a una extrema sexualización, tanto de los niños como de los mayores, hasta el punto que muchos no saben discernir su propio género. La idolatría y las pasiones carnales, entre otros pecados, son absolutamente aborrecidos por nuestro Señor, y condenan vuestra alma al infierno. Cada cual decida el camino que desee tomar en su vida, pero si alguien que afirme ser Católico, no enseña acerca del infierno, y de toda la verdad del Evangelio de Jesucristo, es porque verdaderamente no es Católico.
El espíritu del anticristo afirma que el infierno está vacío, contradiciendo a Nuestro Señor Jesucristo, y a Nuestra Señora, la Santísima Virgen, que también lo mostró en Fátima Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima Decidid vosotros entre la Verdad de Dios o el engaño del maligno, esa falsa enseñanza diabólica que primero empuja a vuestras almas a la relajación en vuestras obligaciones de vuestra fe, y que después incita al pecado, al desorden, al caos, y finalmente al infierno eterno.
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Los Avisos de la Santísima Virgen y de Nuestro Señor Jesucristo.
La Santísima Virgen nos advirtió en Fátima de las muchas almas que se condenan por no profesar su devoción: Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima “Son tantas las almas que la Justicia de Dios condena por pecados contra Mi cometidos, que vengo a pedir reparación: sacrifícate por esta intención y ora”, “Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón, a quien la abrace, promete la Salvación”, “Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para Salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os diga, se Salvarán muchas almas y tendrán paz”. Enseñar falsamente acerca de la Salvación de las almas, sin la devoción a la Santísima Virgen, como pretenden las sectas protestantes, conduce a la condenación de esas almas. Dios quiere establecer la devoción a su Santísima Madre, y así lo enseña su Iglesia. Los que no prediquen esta enseñanza, no son Católicos.
La Santísima Virgen solicitó expresamente en Fátima el rezo diario del Santo Rosario Católico Tradicional de 15 misterios, al que dotó de una nueva eficacia Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima para resolver los problemas temporales y espirituales, para resolver los problemas de la vida personal de cada uno, los problemas de la vida familiar, e incluso los problemas de la vida de los pueblos y naciones. Se está refiriendo la Santísima Virgen, cuando dice: “Si hacen lo que yo os diga, se Salvarán muchas almas y tendrán paz”, a que Ella se ofrece para conseguir las gracias que necesitéis para vuestra Salvación, a todos los que hagáis lo que Ella solicita, que es rezar el Santo Rosario Católico Tradicional diario de 15 misterios, y se ofrece también para conseguiros vuestra salud espiritual, que denomina paz. Esta paz es un bien escaso, porque la humanidad prefiere la salud de su cuerpo, antes que la salud de su espíritu, que procede de Dios. Esta paz, no se parece a la paz que dan los hombres. Catecismo Romano 149: “También se llama Iglesia universal, porque todos cuantos desean conseguir la salud eterna, deben abrazarla y retenerla, del mismo modo que debieron entrar en el arca y permanecer en Ella los que no quisieron perecer en el diluvio. Y así esta nota se ha de tener por regla certísima para distinguir la Iglesia Verdadera de la falsa.”. Abrazad a la Santísima Virgen, retenedla con vosotros, no dejéis que Ella se vaya diariamente con las manos vacías y dadle, lo primero de todo, lo que Ella solicita, que no os llame Ella desobedientes. Ella es el Arca de Alianza, así lo recoge el Santo Rosario Católico en sus Letanías.
El Santo Rosario Católico diario de 15 misterios o Salterío de la Santísima Virgen consta de 15 misterios: 5 misterios gozosos, 5 misterios dolorosos y 5 misterios gloriosos, que reflejan los grandes misterios de la vida cristiana: la Encarnación, la Redención y la Glorificación. En el año 1212, la Santísima Virgen se lo entregó al español Santo Domingo de Guzmán, para poner fin a las herejías y como último remedio para la Salvación de la almas. No recéis las oraciones sugeridas por herejes y apóstatas, ellas no forman parte del Magisterio de la Santa Iglesia, como los 5 misterios luminosos enseñados por el hereje Juan Pablo II, con los que profanó el Santo Rosario. El Santo Rosario Católico Tradicional diario es de 15 misterios, ni de 5 misterios, ni de 20 misterios, como algunos pretenden. Con el Santo Rosario Católico Tradicional diario de 15 misterios nos Salvaremos; vamos a santificarnos; vamos a consolar a nuestro Señor y a nuestra Señora; y obtener la Salvación de muchas almas. Esta es su verdadera devoción, que la practican su verdaderos fieles.
Nuestro Señor Jesucristo nos profetizó en San Juan 5:43 “He venido en el nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere usurpando mi nombre, ¡a ése lo recibiréis!” y San Mateo 24:24 “Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios, hasta el punto de desviar, si fuera posible, aún a los elegidos”. Antes recibiréis a falsos Cristos, como a Juan Pablo II, que se autodenominó Cristo, estando vacío de Cristo. Antes recibiréis sus heréticas enseñanzas, en las que afirma que los otros cultos conducen a Dios, lo que verdaderamente sigue originando el extravío y la perdición de muchísimas almas… Antes recibiréis a falsos cristos conciliares, con el espíritu del anticristo, que os dicen que ya estáis Salvados y que no hay infierno, que recibiréis al propio Jesucristo, verdadero y único Creador y Redentor de la humanidad, que ha venido con la Verdad de la Palabra del Padre, y pocos la guardan, caminan según Ella y son fieles a Ella.
Si viene otro en su propio nombre como Juan Pablo II, con su propias verdades, con sus verdades últimas y definitivas, según dijo, que son grandes mentiras que no han sido reveladas por Dios Santo, a ese otro que no lleva el Evangelio de Jesucristo, porque sus falsas enseñanzas están vaciadas de Dios, a ese otro si lo recibís. A ese otro que os llamó a todos Cristo, y no lo sois, porque solo uno es Cristo Nuestro Señor. A ese otro, al adversario de Dios, que se exaltó en el lugar Santo sobre todas las cosas, como si fuese Dios, sin serlo, porque solo uno es vuestro Dios. A ese otro que dio un falso testimonio de la Revelación de Dios, a ese otro lo recibís con las manos abiertas, y lo acogéis en vuestro corazón con mucho agrado y devoción, desechando al Santo Espíritu de Dios en su Santa Palabra. En esta Catequesis Católica no se juzga, solo Dios juzga, esta Catequesis incluye una correcta y necesaria rectificación dirigida a algunos, tal como solicita el Señor y su Ley Divina, para no hacernos cómplices de sus pecados.
La Santísima Virgen profetizó en La Salette que Roma se convertiría en la sede del Anticristo. La falsa enseñanza de Juan Pablo II, arrastró fuera de la Iglesia y eclipsó a la mayor parte de los que se llamaban por entonces Católicos, al celebrar juntos que hay Salvación en otros cultos fuera de Jesús, celebrándolo sus seguidores con gran júbilo hasta nuestros días. Muchos de sus seguidores fueron perdiendo sus dogmas de fe, que les podrían salvar, hasta quedar desnudos, sin Dios. Juan Pablo II promovió la apostasía, el indiferentismo religioso, el falso ecumenismo, la superstición, la adoración de demonios y la total idolatría, sometiendo a una humillación y burla extrema a nuestro Señor Santísimo, al promover por igual el culto a demonios y a Dios Santísimo, para mayor deleite y gozo de sus seguidores. Su falsa enseñanza incluía que todos han sido Salvados gracias a la acción de Jesucristo, y que ya no era necesario creer en Jesucristo para Salvarse. Los bautizados infieles que dieron crédito a sus falsas afirmaciones, de forma inmediata se autoexcluyeron del Cuerpo de la Santa Iglesia. Casi todos los que se llamaban Católicos cayeron y aceptaron su mensaje apóstata, y quedaron sumergidos con él, en el lago eterno de su apostasía, y todos estos heredaron con él, su falso cristo.
Apocalipsis 13: “Y yo vi una de las cabezas de la bestia como si se le hubiese dado muerte: mas fue sanada de su golpe mortal, y se maravilló toda la tierra”. “Y adorarán al dragón todos los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero inmolado’‘. Recordad las cruces invertidas en la vestimenta de Juan Pablo II y recordad también la jornada mundial de oración en Asís, que él mismo organizó, rodeado de los líderes de multitud de cultos de la tierra, presidiendo el acto y esperando ser adorado y recordado por todos ellos y sus seguidores, en un culto infame que ha robado a Dios, un esperpento jamás visto hasta entonces en la historia del cristianismo. Los que adoren a la bestia y a su imagen no tendrán descanso ni de noche, ni de día… Muchos, por orgullo, no se van a arrepentir de sus pecados y condenarán su alma al final de sus días, y algunos de estos, cuando vean la magnitud de su castigo eterno, buscarán a Dios pero no lo encontrarán, ahora es el tiempo para buscar a Dios, arrepentirse y encontrarlo. Por ese pecado mortal de idolatría, la humanidad entera fue expulsada del paraíso. Mientras sigáis escuchando al caído de los Cielos, fundador de la mentira, al ángel rebelde que tentó a Adán y Eva y a toda la humanidad, al padre de los ídolos, y continuéis ignorando a Dios Verdadero y su Santa Doctrina, no tenéis remedio, no podréis entrar en el paraíso, y continuaréis siendo esclavos del mal.
Nos dijo la Santísima Virgen en Fátima: “varias naciones serán aniquiladas”, “si el pueblo no se enmienda, acaba el mundo” y “Dios castigará a los hombres por sus pecados, en la forma de la persecución a su Iglesia”. ¿No veis que la Religión Católica Tradicional del Señor ha sido aniquilada del mundo y solo quedan en vigilia personas concretas en las catacumbas? ¿No veis que la blasfema secta conciliar es la herramienta de castigo de Dios, para los que no desean la Verdad de Dios y prefieren el engaño del maligno? ¿No veis que la secta conciliar enseña con maldad e inmensa idolatría, al poner la Religión Católica, de origen Divino, al mismo nivel que los cultos inventados por los hombres, y ello genera el gran castigo de Dios a los hombres, especialmente para sus impenitentes sacerdotes y fieles? La secta conciliar da un falso testimonio de Jesucristo, al afirmar falsamente en su nombre mensajes no Católicos, que jamás fueron expresados por Jesucristo, ni recogidos en sus Sagradas Escrituras, ni enseñados por su Santa Iglesia Católica. La secta conciliar suplanta maliciosamente a Nuestro Señor y a su Santa Iglesia, se visten como Católicos, pero están vacíos de la Doctrina Católica. La secta conciliar ha negado la Sagrada Palabra de Dios, ha rechazado el Magisterio de la Santa Iglesia, recogido en sus Catecismos y en las Encíclicas de los Santos Padres, y ha enterrado toda la revelación Divina, transmitida a través de los Profetas, a través de su Hijo Jesucristo y a través de su Santísima Madre. El que reza con herejes es porque es un hereje, y condena su alma. El que adore al falso vicario de Jesucristo, el que adore a ese ídolo que se sienta con orgullo en el lugar de Dios, el hombre sin Ley, el hombre sin Mandamientos, no tendrá descanso, ni de día, ni de noche.
Esta secta conciliar, que se inicia con el antipapa Juan XXIII, convive con la Abominación Desoladora, se han suspendido del sacrificio perpetuo, y beben, sin saberlo, del cáliz de la ira de Dios, de la copa de su condenación. Todo sacramento para su eficacia, debe tener un ministro válido, un sujeto, una materia, una forma, y una intención, de hacer lo que la Santa Iglesia Católica hace. En el año 1968 la secta conciliar modificó el rito de ordenación, tanto en su forma, como en su intención. Su nueva intención es contraria a la intención de la Santa Iglesia Católica, su nuevo sacerdote ya no es sacrificador, celebra un recuerdo, una conmemoración, un memorial de la muerte del Señor. Sin sacerdote sacrificador no hay sacrificio, no hay consagración, y no hay misa, rompieron así en la secta conciliar con su sucesión apostólica. Tal como avisó la Santísima Virgen en 1846 en La Salette “No hay más persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo”. Estos nuevos sacerdotes, que algunos de ellos se visten de obispos y papas, son laicos sin jurisdicción, porque están fuera de Santa Iglesia Católica. Nadie os engañe.
En el año 1969 la secta conciliar reformó el ritual litúrgico con una nueva misa: “novus ordo”, en la que eliminaron el ofrecimiento, y sin ofrecimiento no hay sacrificio, abolieron el sacrificio perpetuo como esta profetizado en Daniel 11:31. Modificaron la forma y su nueva intención es contraria a la intención de la Santa Iglesia Católica. La nueva intención es una nueva misa en la que eliminaron el ofertorio, y sin ofrecimiento, sin oblación, sin inmolación, ya no es una misa como sacrificio, ahora es un recuerdo, una conmemoración, es un memorial. Al recordar la muerte no están actualizando, renovando la muerte de Nuestro Señor Jesucristo, y por ello no es una misa Católica. Puesto que estas modificaciones son muy similares a las realizadas por los cismáticos protestantes, anteriormente, conviene que observéis a estos conciliares por los son, verdaderos protestantes, recordando que la Santa Iglesia Católica reprueba y condena el pecado de estos cismáticos. Este falso ecumenismo de la secta conciliar acabó en el mayor cisma que se ha vivido en la Santa Iglesia Católica. Esta secta conciliar y las sectas protestantes, están muy cerca de los infieles no bautizados, porque la fe en Jesucristo, vaciada maliciosamente de su Sagrada Doctrina, es el ateísmo moderno. «Mas quien no crea, ya está juzgado…» San Juan 3:18. La Santa Misa Católica es el sacrificio de Jesucristo, renovado de forma incruenta, de alabanza y acción de gracias, y propiciatorio, por el cual Dios se muestra aplacado y benigno con nosotros. Por eso, si con corazón puro, fe viva y verdadero arrepentimiento de los pecados, se ofrece este sacrificio, se obtiene de Dios misericordia y gracia en el tiempo oportuno, pues nos aplica los frutos de la Pasión sangrienta de Jesucristo, y Dios Padre, en atención a Él, nos comunica los dones de gracia y de penitencia, y nos perdona los pecados. Lo que atado quede en la tierra, atado quedará en el Cielo, y estos cismáticos conciliares se mantienen atados y esclavos del pecado, y arrastran visiblemente sus cadenas con orgullo. Precisamente el mismo orgullo que les impide dar marcha atrás en sus pecados, y por ello mueren y se condenan, así lo enseña la Santa Iglesia para todo impenitente. Nos dice Nuestro Señor Jesucristo en San Juan 6:53 “En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”.
Si en algún momento, los falsos tradicionalistas herejes, apóstatas y cismáticos que se encuentran en comunión con un antipapa, congregaciones como la Fraternidad Sacerdotal San Pio X (FSSPX) u otras, deciden abandonar su comunión con la secta conciliar, y volver a la Santa Iglesia Católica, deben sus superiores manifestar antes y públicamente su rechazo total a la idolatría, que todavía hoy no rechazan: 1.- Su rechazo, a continuar enseñando con error: Las almas se pueden salvar en una religión distinta de la Religión Católica (todavía hoy, enseñan con error la Salvación por la ignorancia invencible, por la gracia de Dios, sin culpa propia, o porque son judíos…). 2.- Su rechazo, a continuar enseñando con error: que el Santísimo Dios Trino (Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo) es el mismo dios que los ídolos de otros cultos inventados por los hombres, o que el Espíritu Santo ha inspirado esos falsos cultos. 3.- Y su rechazo, a continuar enseñando con error: que no se ha de señalar a los infieles no bautizados, incluidos los judíos, como reprobados de Dios, ni malditos, aunque no amen a Jesucristo su dueño y Señor. Así deben enseñar los herejes, apóstatas y cismáticos que vuelvan a la Santa Iglesia Católica: San Pablo, Filipenses 2:8 Por eso Dios le exaltó y le otorgo un Nombre sobre todo Nombre, para que toda rodilla en el Cielo, en la tierra y en los abismos se doble en el Nombre de Jesús, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para Gloria de Dios Padre. 1ª Carta de San Pablo a los Corintios 16:22 ¡Si alguien no ama al Señor, que sea maldito! Se evitará así, que los falsos tradicionalistas herejes y cismáticos, puedan confundir y retener en sus filas (como todavía hoy lo hacen y como también lo hizo Lefebvre) las almas de los que quieren liberarse de esa esclavitud conciliar y sinodal, y quieren salir esa cárcel de pecado. Los que enseñan en el error para la condenación de las almas, no santifican con sus sacramentos, ni gobiernan la Santa Iglesia Católica, sino que desparraman, extravían las almas del Señor. Si por un pecado mortal Dios condenó a toda la humanidad, los que rechacen la Santa Doctrina del Dios Trino que se hizo hombre, e ignoren del Verdadero martirio de Jesucristo, cruento e incruento, en estos 2000 años de sacrificio, que se preparen, porque a los que se mantienen en la normalidad del pecado, la justicia de Dios será implacable con ellos. Los herejes, apóstatas y cismáticos (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…) que perdieron el dogma de la fe, y que por ello, abandonaron por su propio pie la Santa Iglesia Católica, únicamente les queda volver a la Santa Iglesia Católica, lo demás son falsos ecumenismos.
Fuera de la Iglesia no hay Salvación, así lo ha enseñado nuestra Santa Iglesia Católica durante 2 milenios. La secta conciliar es un culto protestante, que se ha separado de la Santa Iglesia Católica, y que como cualquier otro culto fuera de la Santa Iglesia, ha renunciado a su Salvación, que pasaría por adherirse al Cuerpo de la Santa Iglesia Católica. Esta Catequesis, en este sentido, únicamente pretende recordarlo, sea cual fuere ese otro culto: budista, mahometano, hinduista, judío, hechicero, pachamama, protestante… Pero esta Catequesis debe recordar especialmente, que la secta conciliar NO es la Santa Iglesia Católica, y que estos han decidido engañosamente llamarse “La Santa Iglesia Católica”. Podían haberse llamado con cualquier otro nombre, pero ¿Cómo se atreven, en esta secta, a llamarse Católicos, si han tirado a la basura La Sagrada Palabra de Dios, su Santa Doctrina e ignoran los Mandamientos de Nuestro Señor? ¡Cuánta malicia, desafían a Dios hasta con el nombre de su Iglesia!
Hace 2000 años, la sinagoga judía de Caifás rechazó al Verbo de Dios y su Doctrina, y se quedaron con los Templos, prefirieron el culto a los ídolos, el culto a las piedras, a Dios lo abandonaron, lo rechazaron. Ahora, esta secta conciliar, repite el mismo plan, rechazan al Verbo de Dios, en su Doctrina, y se quedan con los Templos, con su arquitectura, con sus museos y sus piedras. Abandonan a Dios porque prefieren adorar ídolos y promover la idolatría. Estos conciliares, adicionalmente, con una maldad extrema, se atreven a llamarse Católicos, para el total extravío y perdición de las almas que les siguen. ¡Esto clama al Cielo! La piedra que han desechado ambas, es la piedra angular de sus vidas, esa piedra es Jesucristo, verdadero Hombre y verdadero Dios. Al rechazar la Doctrina de Dios, ya han sido juzgados y serán condenados ambos, por no creer. También han rechazado a otra Piedra, han despreciado a Pedro, la piedra sobre la que el Señor ha edificado su Iglesia, no quieren escuchar a San Pedro en el Nuevo Testamento que podría Salvarles, dicen tener ahora verdades últimas y mayores… El ser humano tiende siempre a rechazar la sencilla enseñanza de Dios para la Salvación del hombre.
Muchos continúan creyendo que están recibiendo los verdaderos sacramentos de parte de estos conciliares, que no son verdaderos sacerdotes del Señor, y que pretenden conciliar a los ídolos y demonios con Dios. ¡Qué barbaridad! Dejadlos, son ciegos que guían a ciegos, guardaos de su levadura doctrinal… nos dijo el Señor. La Santa Iglesia de Dios está edificada sobre PIEDRAS VIVAS, que se queden pues los miembros de estas sectas con la ruina de las piedras que han elegido, y en esa cárcel de pecado. Apocalipsis 22:11 “El que es injusto continúe en sus injusticias, el torpe prosiga en sus torpezas, y el justo practique aún la justicia, y el santo santifíquese más”. Mateo 8:22 “Respondió Jesús: Sígueme, y deja a los muertos enterrar a sus muertos.” San Lucas 24:5 “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”
Haced lo que Él os diga y lo que Ella os diga, si queréis Salvar vuestra alma.
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La Gran Apostasía y el anticristo visible, que se ocultaba bajo apariencia de santidad.
Nos dice el Señor en Jeremías 14:14 “Y me respondió Yahvé: Los profetas profetizan mentiras en mi Nombre; Yo no los he enviado, nada les he ordenado; no he hablado a ellos; visiones mentirosas, vanas adivinaciones e ilusiones de su propio corazón es lo que profetizan. Por tanto, así dice Yahvé respecto de los profetas que profetizan en mi Nombre sin que Yo los haya enviado, y que dicen: “No habrá en el país ni espada ni hambre”: al filo de la espada y por hambre perecerán estos profetas; las gentes ante las cuales ellos profetizan, serán arrojadas por las calles de Jerusalén, víctimas del hambre y de la espada, y no habrá quien los entierre, a ellos, sus mujeres, sus hijos y sus hijas; y derramaré sobre ellos su maldad”.
Cuando alguien obra desde el engaño y da un falso testimonio de Jesucristo, de ninguna manera puede decir este que el Señor Jesucristo lo ha enviado a predicar en su Nombre. Y cuando ese mismo falso profeta suplanta el Nombre de Jesucristo, utilizando sus signos visibles para engañar a las almas, y usurpa su identidad, para obtener sus propios beneficios y su propia gloria, se debe afirmar que se trata del Anticristo. Dice el Señor: “He venido en el nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere usurpando mi nombre, ¡a ése lo recibiréis!”. Sabemos que a los heréticos y cismáticos no los ha enviado el Señor a predicar en su Nombre, porque no se limitan a la Doctrina de Jesucristo, enseñada por el Magisterio de su Santa Iglesia, sino que se aventuran más allá de su Doctrina, hablando de las ilusiones de su propio corazón. Y como sabemos que este mundo prefiere la idolatría a la Verdad revelada en persona por Dios, por ello viene a decir el Señor: ¡a ésos herejes que usurpan mi Nombre los recibiréis!
Los bautizados que son herejes, cismáticos y apóstatas, forman el cuerpo del anticristo y como si de un solo espíritu se tratase, se han unido a la batalla contra su Creador y Redentor, porque el que no está ahora con el Señor, es porque está en su contra. Estos rebeldes, por su propio pie, han abandonado la Santa Iglesia. Y el que no se opone con rotundidad al crimen manifiesto del anticristo, y se aleja física y espiritualmente de él, es porque tiene cierta complicidad con el anticristo. Las herejías condenan el alma, pero la sana Doctrina del Señor salva nuestra alma. De los diferentes documentos heréticos, aprobados por los obispos en el falso concilio vaticano II, aceptados por este nuevo sanedrín conciliar, sobresalen los documentos (pulsar para ver su contenido): Nostra Aetate y Lumen Gentium ya que son documentos propios de alguien que se encuentra en la total apostasía, sin fe. Verdaderamente, estos obispos heréticos estaban aprobando en 1964 y 1965 una NUEVA FALSA RELIGIÓN, en la que ya no era necesario creer en Jesucristo para obtener de Dios la Salvación, y en la que era posible librarse de la reprobación y condenación de parte de Dios, aunque no se creyera en su Hijo Jesucristo. Decidid vosotros con quién queréis estar, con la Verdad de Jesucristo o con las mentiras de su adversario, el anticristo.
En este documento herético Nostra Aetate se afirma con engaño: “no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras”. El Señor, los Santos Apóstoles y los Santos Padres han enseñado siempre acerca de la reprobación y condenación de TODA persona que no crea en Jesucristo, Verdadero Hombre y Verdadero Dios, que no se bautice, que no guarde los dogmas fundamentales de la Santa Iglesia, y que no camine según sus Mandamientos, sin ninguna excepción, porque el Señor se ofreció en sacrificio a la Cruz por la Salvación de TODOS: “El que cree en Jesucristo, no es condenado; el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios”, “Id por el mundo entero, predicad el Evangelio a toda la creación. quien creyere y fuere bautizado, será salvo; mas, quien no creyere, será condenado”, “Dios nos dio la Vida eterna, y esa Vida está en su Hijo. El que está unido al Hijo, tiene la Vida; el que no lo está, no tiene la Vida”, “Por esto, os dije que moriréis en vuestros pecados. Sí, si no creéis que yo soy el Cristo, moriréis en vuestros pecados”, “Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo”, “Si alguien no ama al Señor, que sea maldito”. Puesto que el sacrificio del Señor es para TODOS, los que rechacen su sacrificio, los que renuncien a su Salvación, que únicamente procede de Jesucristo, los que se mantengan en el pecado sin arrepentirse y hacer penitencia, perecerán. Si este nuevo sanedrín conciliar decreta con engaño que algunos no serán reprobados y condenados por Dios, al no creer en Jesucristo, contradiciendo la Verdad Divina revelada, es porque estos forman parte de una NUEVA FALSA RELIGIÓN.
Si este nuevo sanedrín conciliar fuese Católico, se ceñirían al Santo Magisterio y dirían: “A cuantos sienten de modo diverso y contrario, la Iglesia los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”. Estos herejes modernistas están promoviendo el pecado contra el Espíritu Santo, están favoreciendo con sus falsas enseñanzas que el hombre no busque la Salvación de su alma, que procede única y exclusivamente de Jesucristo. Así le reveló el Ángel a San José (Mateo 1:21): “José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Así dice el Señor: “Quien niega al Hijo no tiene al Padre”, y este documento niega a Jesús doblemente, lo menciona en una única ocasión, para afirmar que los musulmanes lo veneran como profeta, pero omite este documento que ya han sido estos juzgados por Jesús, por no haber creído en Él. Y este documento también lo niega como único Mesías de la humanidad, porque si algunos colectivos de personas no necesitan de Jesús para su Salvación, es porque para esos colectivos Jesús no es el Mesías, ni Dios Redentor, ni es Dios Creador, al igual que piensan en este sanedrín conciliar. Tampoco se hace referencia a la Santísima Trinidad, por el contrario menciona el documento a Dios hasta en 39 ocasiones. No pueden, ni Juan XXIII, ni Pablo VI, ni sus sucesores en la secta conciliar, afirmar que: “El que no crea en Jesucristo, Verdadero Hombre y Verdadero Dios, ya está juzgado”, porque no son Católicos y porque vinieron para derribar la Doctrina Católica. Mencionan tantas veces a Dios, porque quieren hacer ver a los Elegidos, desde esta NUEVA FALSA RELIGIÓN, que el Dios que adoran los otros cultos, es el mismo Dios Católico, pero eso es absolutamente falso y herético, todo el que lo crea, ha abandonado ya la unidad de la Santa Iglesia Católica.
En la secta conciliar, Nostra Aetate es su bandera. En ella, los otros cultos paganos son considerados como religiones ignorando la Sagrada Escritura. San Pablo. 2 Tesalonicenses 1:7 “En la revelación del Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder en llamas de fuego, tomando venganza en los que no conocen a Dios y en los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán la pena de la eterna perdición, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. 2 San Juan 9 “Todo el que se extravía y no permanece en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la Doctrina, ése tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no lleva esta Doctrina, no le recibáis en casa, ni le saludéis, porque quien le saluda participa en sus malas obras”. Por el contrario, estos herejes enseñan con maldad, al poner la Religión Católica, de origen Divino, al mismo nivel que los cultos inventados por los hombres. Blasfeman contra el Espíritu Santo de Dios cuando afirman: “en estas religiones hay de santo y verdadero”, porque solo Jesucristo es Santo y porque solo en Él está la Verdad y la Vida, y no hay santidad fuera de la Vida de los Santos Católicos. El Espíritu Santo de Dios no inspira a otros cultos, sino que los condena. Promueven estos la idolatría cuando afirman que en otros cultos se puede “adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación”, porque solo el Señor es la Luz en este mundo de tinieblas y porque solo Jesucristo puede liberar a los pecadores de la esclavitud de satanás. Es claro y notorio que estos obispos, se unieron en ese mismo momento públicamente a esta NUEVA FALSA RELIGIÓN del anticristo, en un solo cuerpo y un solo espíritu, representando la antítesis de la unidad de la Santa Iglesia en el Cuerpo de Jesucristo. El lugar Santo, que ya no estaba ocupado por el Vicario de Jesucristo, pasó a estar ocupado por un ídolo, que se sienta con orgullo en el lugar de Dios, el hombre sin Ley Divina, el hombre sin Mandamientos sentado en el lugar de Dios. Por ello, estos adoran al hombre, con sus nuevas y últimas verdades… en lugar de adorar a Dios Verdadero.
Aceptaron los obispos el documento Nostra Aetate , atribuyendo al Espíritu Santo de Dios sus fabulaciones y falsedades: “Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaración han obtenido el beneplácito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apostólica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espíritu Santo, y mandamos que lo así decidido conciliarmente sea promulgado para la gloria de Dios”. Realizaron la mayor de las blasfemias, dieron un falso testimonio de Dios, le escupieron, volvieron a crucificarle y además, se burlaron cuando afirmaron que aprobaban esta declaración en el Espíritu Santo de Dios, para mayor gloria suya. ¿Quién les dio autoridad a estos obispos para dar un falso testimonio de Jesucristo? Dios no les dio semejante autoridad. ¿Cómo se atrevieron estos obispos a usurpar la identidad de Jesucristo para afirmar cosas que jamás afirmó el Señor, ni el Magisterio de su Santa Iglesia en 2 milenios?¿No veis que son legión los que se han unido al cuerpo del anticristo, y luchan contra Jesucristo? El anticristo vino para derribar la Doctrina Católica, y abolir el dogma de fe Católico, todos los bautizados estábamos advertidos de su llegada, pero vino con apariencia de santidad, para confundir hasta a los Elegidos de Dios.
En ese momento de 1965, en el que se aprobó este documento Nostra Aetate, los sucesores de los Santos Apóstoles hicieron pública su desgracia y con ellos la gran mayoría de los fieles que les siguieron: Apocalipsis 13:7 “Le fue permitido también hacer guerra a los Santos y vencerlos; y le fue dada autoridad sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación. Y le adoraron (al dragón ) todos los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero inmolado”. Todos los obispos que adoraron al nuevo ídolo, cayeron en herejía y en cisma, se quedaron de manera inmediata, ipso facto, fuera de la Santa Iglesia, fue evidente su Gran Apostasía. Los que elogiaron a los herejes, los que no anatematizan a los herejes y los que les respondieron con ambigüedades heréticas se encontraron inmediatamente fuera de la Iglesia. Sabemos que todo el que se quedó unido doctrinalmente a estos rebeldes herejes, se hizo cómplice de sus pecados. También sabemos que el que siguió a un cismático no entró en el Reino de los Cielos.
Los obispos que no reprobaron, no condenaron y no anatemizaron públicamente y con firmeza este documento hereje, es porque ellos no formaban ya parte de la Santa Iglesia, no eran Católicos. El cuerpo del anticristo estaba oculto hasta ese momento, solo era visible para unos pocos, pero ahí se hizo públicamente visible a toda la humanidad. Es la Gran Apostasía, vestían como descendientes de los Santos Apóstoles, pero por dentro estaban vacíos de la Sagrada Palabra de Jesucristo. Desde el inicio del reinado de Juan XXIII en 1958, pasando por el reinado de Pablo VI, hasta la aprobación de este documento en 1965, tuvieron suficiente tiempo para reconocer a 2 antipapas herejes y cismáticos, y para oponerse con contundencia públicamente a este crimen contra el Altísimo, realizado en el lugar Santo. Los que nos son capaces de discernir que unos rebeldes modernistas, herejes y cismáticos usurparon la sede de San Pedro, es porque no tienen arreglo. ¿Dónde aparece en el documento las peticiones realizadas por la Santísima Virgen de Fátima y sus advertencias del inminente castigo de Dios a su Iglesia y a la humanidad por sus pecados? No hicieron público su Mensaje en 1960, y no atendieron sus peticiones, por ello, no impidieron el castigo de Dios, que podrían haber evitado, Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima, porque lo que verdaderamente querían era rebelarse contra Ella y contra su Hijo, como hicieron. Esta es la Gran Apostasía y la Gran Tribulación profetizada por el Señor: San Marcos 13:13 “Y seréis odiados de todos a causa de mi nombre, pero el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Mas cuando veáis la abominación de la desolación instalada allí donde no debe –¡el que lee, entienda!–, entonces, los que estén en Judea, huyan a las montañas; quien se encuentre en la azotea, no baje, ni entre para tomar nada en su casa; quien vaya al campo, no vuelva atrás para recoger su manto. ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que críen por aquellos días! Y orad, para que no acontezca en invierno. Porque habrá en aquellos días tribulación tal, cual no la hubo desde el principio de la creación que hizo Dios, hasta el presente, ni la habrá. Y si el Señor no hubiese acortado los días, nadie sería salvo; pero por amor a la elegidos, que Él eligió, abreviará esos días. Entonces, si os dicen: «He aquí o allí al Cristo», no lo creáis. Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas, que harán señales y prodigios para inducir al error, si fuera posible, aún a los elegidos. Vosotros, pues, estad alerta; ved que os lo he predicho todo”. Nos dice el Señor en San Mateo 18:6 “Pero quien escandalizare a uno solo de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que se le colgasen al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que fuese sumergido en el abismo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que vengan los escándalos, pero ¡Ay del hombre por cuya culpa se produce el escándalo!”.
Conviene que repaséis el Catecismo Romano, Símbolo de los Apóstoles porque muchos afirman ser seguidores, discípulos y Apóstoles de Jesucristo, pero pocos llevan el Símbolo o Credo de los Apóstoles grabado en su corazón, el Símbolo que Ellos mismos crearon para distinguir a su rebaño. Pocos defienden la Sagrada Doctrina de Dios sin caer en herejías. Nadie que se llame Católico, puede aventurarse más allá de la Doctrina de la Santa Iglesia, en nuevas verdades y últimas verdades… el que no se ciñe a la sana Doctrina, es porque no es Católico y sin esa Verdadera fe le resultará imposible salvarse. Catecismo Romano.161: “que a nadie se abre la puerta de la piedad cristiana sin fe cierta de aquellas cosas que se proponen en el Símbolo”. La fe de un Católico debe ser más cierta e indubitable, que las sensaciones que nos trasmiten nuestros sentidos. El fundamento de la fe es por obediencia a Dios. No tengáis fe por argumentos y razonamientos, sino por creencia y obediencia a Jesucristo. Ya que siempre podrá venir a vosotros alguien que rebata vuestros argumentos y podría decaer vuestra fe. Los argumentos y razonamientos deben valer únicamente para vuestro entendimiento, pero LA VERDADERA FE ES POR CREENCIA y OBEDIENCIA A DIOS.
Es tal la magnitud de la Gran Apostasía en el mundo que apenas buscan las almas su propia Salvación, intentando caminar según los Mandamientos de Dios. Se muestran indiferentes a la justicia de Dios, aunque son conocedores que Dios castigó al fuego eterno a los ángeles rebeldes, y no les perdonó, y que Dios aniquiló a una generación mediante el diluvio universal. La mayoría ha perdido todo interés en aumentar su fe leyendo la Santa Palabra de Dios y sus Santos Catecismos. Y no parecen dispuestos a sacrificarse en esta vida de prueba, para obtener los bienes eternos prometidos por el Señor, prefieren mejor los bienes temporales y codiciar todo lo que no tienen. Así dice el Señor en 1 San Juan 2:16 “Todo cuanto hay en el mundo, es codicia de la carne, codicia de los ojos, y soberbia de la vida”.
Nos dice el Señor en 2 San Pedro 2:20 “porque si los que se desligaron de las contaminaciones del mundo, desde que conocieron al Señor y Salvador Jesucristo, se dejan de nuevo enredar en ellas y son vencidos, su postrero estado ha venido a ser peor que el primero. Mejor les fuera no haber conocido el camino de la justicia que renegar, después de conocerlo, el santo mandato que les fue transmitido. En ellos se ha cumplido lo que expresa con verdad el dicho: “Un perro que vuelve a lo que vomitó” y “una puerca lavada que va a revolcarse en el fango”.
Nos dice el Señor en San Pablo. Hebreos 6:6 “Porque quienes, una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos participes del Espíritu Santo, gustaron de la dulzura de la Palabra de Dios y los prodigios del siglo venidero, y cayeron en la apostasía; es imposible que sean renovados otra vez para que se arrepientan, por cuanto crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y le exponen a la afrenta pública”.
Ya nos advirtió la Santísima Virgen en La Salette: “En el año 1864, lucifer con un gran número de demonios serán soltados del infierno: abolirán la fe poco a poco, incluso en las personas consagradas a Dios. Predicarán otro Evangelio contrario al del verdadero Cristo-Jesús. Habrá en todas partes prodigios extraordinarios, puesto que la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz ilumina al mundo. Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”. El número de los que se unieron al anticristo (gog y magog) y combaten contra Jesucristo es tan grande como arena del mar. Apocalipsis 20:8: “Y cuando se hubieren acabado los mil años, será satanás soltado de su prisión y saldrá a extraviar a las naciones que moran en los cuatro ángulos de la tierra, a gog y a magog, y reunirlos para la guerra, cuyo ejército será como las arenas del mar”.
Esta Carta del Señor dirigida a los Romanos, especialmente hoy se dirige a esos que se llaman a si mismos Católicos Romanos pero que son únicamente Romanos, ya que son paganos sin Ley. Dejaron de adorar estos a Jesucristo, Verdadero Hombre y Verdadero Dios, y uno tras otro, abrazaron las enseñanzas del anticristo: no hay infierno, todos se salvan, todos los cultos son inspirados por Dios…, prefirieron adorar los hombres al ídolo sin mandamientos, al ídolo sin Ley, sentado en el lugar Santo, antes que a adorar Dios Santísimo, y cobraron estos por su extravío. San Pablo. Romanos 1:24 “Por esto los entregó Dios a los deseos de su corazón, a la impureza, con que deshonran sus propios cuerpos, pues cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos, Amen. Por lo cual los entregó Dios a las pasiones vergonzosas, pues las mujeres cambiaron el uso natural, por el uso contra naturaleza; e igualmente los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en el deseo de unos con otros, los varones con los varones, cometiendo torpezas y recibiendo en sí mismos el pago debido a su extravío. Y como no procuraron conocer a Dios, Dios los entregó a su mente depravada, que los lleva a hacer lo indebido, y a llenarse de toda injusticia, malicia, avaricia, maldad; llenos de envidia, dados al homicidio, a contiendas, a engaños, a malignidad; chismosos, calumniadores, aborrecidos de Dios, ultrajadores, orgullosos, fanfarrones, inventores de maldades, rebeldes a los padres, insensatos, desleales, hombres sin amor, y sin misericordia; Y si bien conocen, que según lo establecido por Dios, los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican”. ¿No veis a la secta conciliar y su NUEVA FALSA RELIGIÓN, jubilosos en su vómito, revolcándose en su propio fango?
Así dice el Señor en San Mateo 28: 19. “Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del mundo”. Donde está el Señor, allí mismo está su Santísima Madre, allí están todos sus Ángeles y sus Santos. Lo que no resulta visible o distinguible en el camino de Emaús para algunos, no significa que no sea visible o distinguible para todos. Así dice el Señor en Hechos 5:29 “A lo cual respondieron Pedro y los Apóstoles: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.
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La Victoria contra el anticristo.
Salid de toda secta cismática que haya abandonado la unidad doctrinal de la Santa Iglesia Católica (protestantes, evangélicos, conciliares, sinodales, ortodoxos…). Alejaros de las falsas misas tradicionales administradas por herejes y cismáticos, y de las falsas misas “una cum” en comunión con un antipapa. Distanciaros de los que afirman que un antipapa hereje es un papa material. Huid a las montañas, a una cumbre superior de la Sabiduría del Señor, ahí venceréis al anticristo. Mientras no venzáis al anticristo, la ira de Dios se mantendrá sobre vuestras cabezas, al rechazar la Verdad de su Evangelio y abrazar el engaño. Al haber nacido en un momento excepcionalmente adverso, de extrema dificultad espiritual, Nuestro Señor Jesucristo preparó un camino para estos últimos tiempos, y Nuestra Señora en Fátima otorgó al Santo Rosario Católico diario de 15 misterios de una nueva eficacia Mensajes de la Santísima Virgen de Fátima que nos permite obtener las gracias santificantes que nos falten para garantizar nuestra Santificación y Salvación, y la de nuestra familia y amigos.
Así dice el Señor en Mateo 24:15 “Cuando vieren, pues, la abominación de la desolación predicha por el profeta Daniel en el lugar santo el que lee, entiéndalo, entonces los que estén en Judea, huyan a las montañas”. ¿Cómo es que no véis en el lugar Santo a un ídolo, a un hombre sin la Ley de de Dios, sentado en el lugar de Dios? Así dice el Señor en Daniel 11:31 “Sus tropas vendrán y profanarán el Santuario de la Fortaleza; harán cesar el sacrificio perpetuo y pondrán allí la abominación del devastador. Por medio de halagos inducirá a la apostasía a los violadores de la Alianza, pero el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá firme y activo”. Se ha cumplido la profecía de Nuestro Señor, y ha cesado el sacrificio perpetuo para todos estos incrédulos e idólatras y así lo advirtió la Santísima Virgen en La Salette: “No hay más persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo”. Un Justo castigo de Dios para tanta blasfemia, tanta ofensa y sacrilegios, tanto odio, y tanta indiferencia contra Nuestro Señor y Nuestra Santísima Señora. Ese falso vicario de Jesucristo, es un falso mesías, que no está aquí para salvar, sino para confundir, ya que su única intención es no procurar por el bien de la Santa Iglesia Católica. Lleva un humanismo impío, con falsas ideologías y falsas doctrinas, que rodeadas de etiquetas de falsa cultura y falso progreso desafían a Dios. Nos dice el Señor en 1 San Juan 2:18. “Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora. De entre nosotros han salido, mas no eran de los nuestros, pues si de los nuestros fueran, habrían permanecido con nosotros”.
Pretender conciliar, como hacen estos conciliares, a los cultos paganos con Dios, aunque estos cultos no creen en la Divinidad de Jesucristo, eso solo se le puede ocurrir al anticristo, resulta imposible superar tanta brutalidad. Esta secta conciliar, amiga de caifás, realiza un culto a un falso Dios, a un ídolo, porque a Jesucristo ya no lo necesitan para la Salvación de todas las almas. Cada cual decida ahora cuál es su sitio en todo esto, porque su decisión perdurará para una vida eterna, ya que esta vida es la prueba que confirma o descarta si estamos con Dios. Pretender tomar esta decisión después de vuestros días por aquí, será tarde. Así dice el Señor en San Pablo. 2 Tesalonicenses 2:10: “No aceptaron el amor de la Verdad para salvarse. Por eso Dios les envía un poder seductor, para que ellos crean en la mentira, de modo que sean condenados todos los que no creyeron en la Verdad, sino que pusieron su complacencia en la injusticia”. Los que ya no desean escuchar más la Verdad Revelada por Dios, y los que no desean oír las advertencias de Nuestro Señor y de Nuestra Señora, y las exhortaciones de los Profetas y de los Santos, acerca de los castigos eternos por los pecados, son todos miembros del cuerpo del anticristo. Así dice el Señor en San Mateo 25:41 “Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno; preparado para el diablo y sus ángeles”.
Catecismo Romano de Trento. “Noveno artículo del Credo. Creo en la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos: [9] 5º De donde resulta que sólo están fuera de la Iglesia tres clases de hombres: 1. los infieles, que no han recibido el bautismo, ni la verdadera fe; 2. los herejes y cismáticos, que habiendo pertenecido a la Iglesia por el bautismo y la fe, renegaron de Ella, negando las verdades que Ella enseña o no queriendo someterse a su jurisdicción (aunque siguen estando bajo la potestad de la Iglesia para ser juzgados, castigados y anatematizados); 3. y los excomulgados, que la Iglesia excluye de su comunión por faltas muy graves, hasta que se corrijan. Todos los demás hombres, por muy malos y criminales que sean, continúan dentro de la Iglesia, y conservan su potestad si la tienen”.
Por ello dijo el Señor que los últimos serían los primeros, porque resulta que un hombre malo, si guarda los dogmas de fe Católicos, se mantiene dentro de la Santa Iglesia Católica, y en cambio, los que fueron ministros de su Iglesia, los fariseos sinodales, obstinados con sus herejías y sus cismas, son ahora los últimos y están fuera de la Santa Iglesia. Ese hombre malo tiene el tiempo que duren sus días por aquí para arrepentirse, con verdadera contrición, con dolor, y dejar de pecar totalmente, o también el Señor le condenará, en su juicio personal, al final de sus días por aquí.
Así dice el Señor en la 1ª Carta de San Pedro 2:4: Sois Sacerdotes y Reyes. “A Él habéis de acercaros como a piedra viva, reprobada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, también vosotros, cual piedras vivas, edificaos sobre Él como casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. Por lo cual se halla esto en la Escritura: “He aquí que pongo en Sión una piedra angular escogida y preciosa; y el que en ella cree nunca será confundido. Preciosa para vosotros los que creéis; mas para los que no creen, “la piedra que rechazaron los constructores ésa misma ha venido a ser cabeza de ángulo y roca de tropiezo y piedra de escándalo”; para aquellos que tropiezan por no creer a la Palabra, a lo cual en realidad están destinados. Pero vosotros sois un linaje escogido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo conquistado, para que anunciéis las grandezas de Aquel que de las tinieblas os ha llamado a su admirable luz”.
Se refiere el Señor a todos los bautizados que escuchan, creen y guardan su Sagrada Palabra, tanto varones como mujeres. No se refiere únicamente a los varones que recibieron el Orden Sacerdotal, que son el Sacerdocio Externo, sino al Sacerdocio Interno. Este Sacerdocio Interno es un Sacerdocio Santo y Real que tiene como fin ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. Catecismo Romano: 653. “De dos sacerdocios nos hablan las Escrituras Sagradas: uno Interno, y otro Externo. Pues por lo que se refiere al Sacerdocio Interno, todos los fieles después de bautizados se dicen Sacerdotes, y en especial los justos, que tienen el Espíritu de Dios, y que por el beneficio de su divina gracia son constituidos miembros vivos del Sumo Sacerdote Jesucristo. Porque éstos, mediante la fe inflamada por la caridad, ofrecen a Dios hostias espirituales en el altar de su corazón. Y de este género de sacrificio son todas las obras buenas y virtuosas relativas a la Gloria de Dios”. Por ello leemos en el Apocalipsis: “Cristo nos lavó de nuestros pecados en su sangre, y nos hizo Reino y Sacerdotes para Dios y su Padre”.
Desde esa Santa Iglesia Católica en las catacumbas, en la que se encontraba San Pedro, cuando escribió esta carta, y en la que también nos encontramos nosotros ahora, con esa misma perspectiva debemos observar ahora las cosas del Señor. Es voluntad de Dios que el hombre obtenga mediante los sacramentos, las gracias santificantes para encontrar la Salvación de su alma. Y a sabiendas, que podría el hombre no conseguir todas las gracias necesarias para su Salvación, en este momento excepcionalmente adverso, y de extrema dificultad espiritual, Dios quiere que el hombre pueda encontrar esas gracias que le falten rezando el Santo Rosario Católico diario de 15 misterios con la Santísima Virgen. Consagraros con vuestras familias y amigos al Sagrado Corazón de Jesús, al Sagrado Corazón de María y a San José y rezad juntos el Santo Rosario. Comprometeos eternamente con Dios, buscad sus bienes eternos, realizad sacrificios por la Salvación de los demás, rechazad el pecado, la carne, el mundo y a satanás. Así somos Católicos, imitando a Jesús, a la Santísima Virgen y a San José. Así dice el señor en Oseas 4 “¡Oíd la Palabra de Yahvé, oh hijos de Israel! Pues Yahvé entra en juicio con los habitantes del país, porque no hay verdad, ni misericordia, y no hay conocimiento de Dios en la tierra… Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Por haber rechazado tú el conocimiento, Yo te rechazaré a ti para que no seas mi sacerdote. Por haber olvidado tú la ley de tu Dios, me olvidaré Yo de tus hijos”. Como os resultará complicado encontrar un Verdadero Sacerdote Católico Tradicional, aquí encontraréis el sendero estrecho para este momento:
BAUTISMO. Aquí encontraréis el Ritual Católico para bautizar a niños y adultos. Con el Sacramento del bautismo, Jesucristo reconcilia al bautizado con Dios, le perdona el pecado original, y los pecados personales, y le hace miembro de su Cuerpo, componente de su Santa Iglesia Católica e incorporado a la Familia de Dios. Si no encontráis ningún Sacerdote Católico Tradicional, en la actual situación de necesidad y excepcionalidad, un Católico Tradicional varón o mujer puede administrar el Sacramento del bautismo a su familia y amigos. Si en el entorno del que va a ser bautizado, no existiera ningún Católico Tradicional, puede solicitar a cualquier persona, de cualquier culto, que realice el bautismo, siempre que proceda a realizarlo con la forma y la intención que propone la Santa Iglesia Católica. Este es el único sacramento, que bajo esta condición de necesidad y excepcionalidad, permite la Santa Iglesia que lo administre un infiel no Católico, porque Dios en su infinita generosidad quiere salvar a todos. Convertíos al Señor, y buscad vuestra Salvación y la de vuestra familia y amigos.
Catecismo Romano de Trento. El sacramento del Bautismo. “Introducción al Capítulo. [36] a) Se les difiere el Bautismo algún tiempo, por los motivos siguientes: • porque no existe en ellos el peligro que amenaza ciertamente a los niños, ya que el deseo de recibir el bautismo y el arrepentimiento les basta para alcanzar la justificación, si algún caso repentino les impide recibir el Bautismo de agua; • porque así la Iglesia se asegura de las buenas disposiciones del que pide el Bautismo, a fin de que nadie se acerque a él por simulación; • para instruirse con más perfección en los preceptos de la fe que deben profesar, y en las costumbres de la vida cristiana; • y para dar al sacramento mayor culto religioso (vgr. los días de Pascua y Pentecostés)”.
Catecismo Romano de Trento. El Sacramento del Bautismo. “Introducción al Capítulo. [24] 3º El tercero es el de los ministros en caso de necesidad, que pueden administrar el sacramento sin ceremonia solemne, en cuyo número entran todos, hombres como mujeres, católicos como infieles, con tal que quieran hacer lo que la Iglesia Católica hace al administrar este sacramento. El Concilio de Trento anatematiza a los que digan que el bautismo administrado por herejes con la debida forma y la intención de hacer lo que hace la Iglesia, no es verdadero Bautismo”.
PENITENCIA / CONFESIÓN. El Sacramento de la Penitencia borra los pecados cometidos después del Bautismo, aplicándonos la Sangre de Cristo y los frutos de su Pasión, pues sin la Pasión de Cristo nadie puede alcanzar la Salvación. Con el Sacramento de la Penitencia se limpia la culpa y la mancha del alma, se satisface a Dios por los pecados cometidos y se vuelve a estar en Gracia de Dios, en cuya enemistad se había incurrido por el pecado. Con gran deseo de contrición y dolor, por haber ofendido a Dios por los pecados, cometidos de pensamiento, palabra, obra y omisión, y habiendo confesado los pecados, y después de implorarle perdón, se debe alcanzar la misericordia de Dios, y el perdón de los pecados. Conviene que os juzguéis a vosotros mismos, poneros vuestras propias penitencias, para que no tenga que juzgaros el Señor, suplicándole que os conceda tiempo para confesarse y satisfacerle, y gracia para que no caigáis otra vez en esos pecados. Orad así: “Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido, y también me pesa que podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta”. Rezando el Santo Rosario Católico diario de 15 misterios con la Santísima Virgen podréis encontrar esas gracias necesarias para dejar de hacer eso, que tanto ofende a Dios. Os sorprenderéis de la eficacia del Santo Rosario Católico diario de 15 misterios contra el pecado y las herejías. La verdadera contrición es un dolor enorme por haber ofendido a Dios, pero si volvéis a caer en el mismo pecado, es porque no os habéis propuesto nunca más realizar ese pecado mortal o porque es necesaria más oración, apoyada con ayunos y limosnas.
Catecismo Romano de Trento. El Sacramento de la Penitencia. “544. Antes bien, tan luego como la admitamos en nuestras almas, se nos concede por Dios el perdón de los pecados, como lo declaran en otro lugar estas palabras del mismo Profeta: ―Dije confesaré contra mi injusticia al Señor, y tú perdonaste la impiedad de mi pecado. Así podemos ver una figura de esto en aquellos diez leprosos que enviados por nuestro Salvador a los Sacerdotes, aun antes que llegasen a ellos quedaron limpios de la lepra. Con lo cual se demuestra que es tan poderosa la virtud de la verdadera contrición, antes declarada, que por ella al instante alcanzamos del Señor el perdón de todos los pecados. Medios para alcanzar la perfecta contrición. 545. Aprovechará también muchísimo para mover las almas de los fieles, que los Pastores les den alguna regla, con la cual puedan acostumbrarse a hacer actos de contrición. Conviene, pues, advertirles que examinen con frecuencia sus conciencias y que vean si han guardado todos los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia. Si alguno se reconociere culpado de alguna maldad, al punto se acuse a sí mismo pidiendo con humildad perdón a Dios, y suplicándole le conceda tiempo para confesarse y satisfacerle, y sobre todo ruegue a su Majestad le ayude con el socorro de la divina gracia para que no caiga otra vez en aquellas culpas, que tan vivamente le pesa ahora haber cometido. 546. Además de esto, procurarán los Pastores que los fieles conciban un sumo aborrecimiento a los pecados, ya porque es suma su fealdad y vileza, ya por los gravísimos daños y calamidades que causan. Pues nos privan de la gracia y amor de Dios, de quien hemos recibido beneficios muy grandes, y podíamos esperarlos y conseguirlos mucho mayores, y nos condenan a una eterna muerte, a ser atormentados para siempre sin fin con las horribles penas del infierno”.
Catecismo Mayor de San Pio X. De los Sacramentos. “690.– ¿Cuál es la parte más necesaria del sacramento de la Penitencia? La parte más necesaria del sacramento de la Penitencia es la contrición, porque sin ella no podemos alcanzar el perdón de los pecados, y con ella sola, cuando es perfecta, podemos alcanzar el perdón, con tal que juntemos el deseo, al menos implícito, de confesarnos”.
Así dice el Señor en San Lucas 13:3 “Si no hiciereis penitencia todos igualmente pereceréis”. Si os duele haber pecado contra el Señor, y con verdadera contrición os arrepentís de haberlo hecho, y os comprometéis a no volver a pecar, ante todo mortalmente, el Señor perdonará vuestro pecados. San Juan 8:11 “Yo no te condeno tampoco. Vete, desde ahora y no peques más”. San Juan 5:14 “Mira que ya estas sano; no peques más, para que no te suceda algo peor”. Si no os arrepentís de pecar, moriréis en vuestro pecados, y nada, ni nadie, podrá ayudaros en esa condena, al final de vuestros días aquí.
Catecismo Mayor de San Pio X. “724. ¿Por qué ha de extenderse el dolor a todos los pecados mortales cometidos? – Porque quien deja de arrepentirse aun de un solo pecado mortal permanece enemigo de Dios”.
Así dice el Señor en Santiago 5:16 “Confesaos unos a otros los pecados y orad unos por otros para que seáis sanados: mucho puede la oración vigorosa del justo”. La vergüenza de confesar pone freno al ímpetu y pasión por pecar, y reprime la malicia. Si no encontráis ningún Sacerdote Católico Tradicional, en la actual situación de necesidad y excepcionalidad, podéis confesaros con un sacerdote Cristiano, no Católico, siempre que no recéis con él y os limitéis únicamente a confesar los pecados. Y si os resulta imposible acudir a confesaros, la Santa Iglesia Católica enseña que habiendo una perfecta contrición, y siempre que tengamos del deseo de confesarnos, y la intención de no volver a pecar, podemos alcanzar del Señor el perdón de nuestros pecados, pero tiene que ser una contrición perfecta. San Mateo 6:15 “Si, pues, vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también; pero si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestros pecados”.
Catecismo Romano de Trento. “Oración en general. Por quienes debemos de orar. 1045. No hay condición de hombres por quienes no debamos orar. Debemos orar, pues, por todos sin excepción alguna. Aunque sean enemigos nuestros o de otra nación o religión… También debemos pedir por los difuntos. 1050. Las oraciones que se hacen por los difuntos para que sean librados del fuego del Purgatorio. No aprovecha la oración ajena a los que pecan de muerte. 1051. A aquellos de quien se dice que pecan de muerte, apenas aprovechan las oraciones y votos”. “Hay que orar más especialmente: • por los pastores de almas: Papa, obispos y párrocos, directores espirituales, etc. (Act. 12 5.); • por los reyes y gobernantes (I Tim. 2 2.); • por las personas buenas y piadosas; • por nuestros adversarios (Mt. 5 44; I Cor. 4 12.); • por los enemigos de la Iglesia: para que los infieles reciban la luz de la fe, los idólatras salgan del error de la impiedad, los judíos sean librados de su ceguera, los herejes vuelvan a la Iglesia y a la pureza de la fe, y los cismáticos a la comunión de la Iglesia y de la caridad; • por los fieles difuntos; • por los que mueren impenitentes, aunque poco o nada suelen aprovechar las oraciones y sufragios”.
En el Santo Rosario Católico diario de 15 misterios se debe pedir siempre por la conversión de todos los pecadores, por todos, sean fieles o infieles, buenos o malos, bautizados o no bautizados, porque Dios quiere que todos se salven. Se debe pedir por los herejes, apóstatas y cismáticos, para que vuelvan a la Santa Iglesia Católica y se salven, pero no comulguéis, ni recéis junto con ellos, para no haceros cómplices de sus pecados. También debemos pedir por los difuntos para que sean librados del purgatorio, aquellos penitentes que murieron en gracia, pero que mantuvieron sus penas o castigos temporales sin reparar al final de sus días por aquí. Este es el tiempo de Misericordia del Señor, pero después nadie se confíe, porque nadie podrá negociar con la Justicia del Señor. No os confundan los herejes, que han perdido el dogma de la fe Católica, pero es tarde y no aprovechan ni la oraciones, ni los votos para los que mueran en pecado mortal, los que se han mantenido en vida obstinados enemigos de Dios, y que han rechazado la Salvación ofrecida por Jesucristo. Sepáis que quien no se proponga firmemente poner fin a pecar mortalmente contra Dios, y continúe siendo su enemigo, al convivir con vicios, sin santificar su vida, o fuera de la Santa Iglesia Católica por sus herejías, y el Señor pusiera fin a sus días por aquí sin avisar, morirá en sus pecados mortales y condenará su alma por una eternidad, de nada le servirán sus buen intenciones. Por mucho que pretendan enterrar los herejes, apóstatas y cismáticos la Sagrada Doctrina Viva del Señor, jamás prevalecerán sus malignas intenciones diabólicas sobre Ella. Por los mismos medios con que se pecó contra Dios, tanto de pensamiento, como de palabra y obra, con esos mismos medios se debe frenar la ira de Dios, no volviendo a pecar. Si aborrecéis la mala vida anterior, estáis volviendo a nacer a una nueva vida. Sorprended al Señor con vuestra determinación de no querer volver a pecar jamás.
EUCARISTÍA. Son 3 las comuniones que debemos mantener con el Señor, 1. la doctrinal (el Símbolo y Credo de los Apóstoles, y los dogmas de fe de la Santa Iglesia Católica), 2. la eucaristía y 3. la oración (rezando el Santo Rosario Católico diario de 15 misterios con la Santísima Virgen).
Así dice el Señor en San Juan 6:34 “Yo Soy el pan de vida; quien viene a Mí, no tendrá más hambre, y quien cree en Mí, nunca más tendrá sed” y en San Juan 6:53 “En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”.
Catecismo Romano de Trento. “Disposiciones para recibir Eucaristía. [55] 1º Hay tres modos de recibir este Sacramento (Dz. 881.): • algunos reciben sólo el signo sacramental, esto es, quienes se acercan a recibirlo indignamente; los que así la reciben, no sólo no sacan de ella fruto alguno, sino que comen y beben su propia condenación (I Cor. 11 27.); • otros reciben la Eucaristía sólo espiritualmente: son quienes comen dicho pan celestial con el deseo, inflamados en aquella viva «fe que obra animada de la caridad» (Gal. 5 6.), y consiguen así muchos y excelentes frutos; • otros, finalmente, la reciben sacramental y espiritualmente; los cuales, habiéndose antes examinado como conviene (I Cor. 11 28.), la reciben revestidos con el traje nupcial de la gracia (Mt. 22 11.), y perciben los riquísimos frutos de este sacramento”.
Si no encontráis ningún Sacerdote Católico Tradicional, en la actual situación de necesidad y excepcionalidad, así recibís la Eucaristía: • “otros reciben la Eucaristía sólo espiritualmente: son quienes comen dicho pan celestial con el deseo, inflamados en aquella viva fe que obra animada de la caridad” (Gal. 5 6). La fe obra por el amor, es decir, las obras del verdadero amor proceden del verdadero conocimiento.
Catecismo Romano de Trento. “La Eucaristía es la Buena Gracia, porque nos da a conocer de antemano la vida eterna, y porque contiene a Jesucristo. Es el Sacrificio, porque renueva todos los días el mismo sacrificio de Jesucristo consumado en la Cruz; Es la Comunión, porque nos une con Cristo, al hacernos partícipes de su cuerpo y de su sangre, y nos concilia y une mutuamente entre nosotros por medio del mismo Jesucristo. Es Paz y Caridad, porque, por la razón anterior, obliga al cristiano a deponer toda enemistad, rivalidad o discordia; Es Viático, porque nos sustenta durante la peregrinación de esta vida, y nos asegura el camino para la gloria y felicidad eternas; Es Cena por haber sido instituido por Cristo nuestro Señor durante su última cena; aunque no por eso es lícito recibirlo después de haber comido o bebido, pues por costumbre apostólica hay que recibirlo en ayunas”.
Catecismo Romano de Trento. [76-77] 5º Naturaleza de la Santa Misa. a) La Santa Misa es el mismo Sacrificio que se ofreció en la Cruz, aunque renovado de manera incruenta; y no sólo una conmemoración de dicho Sacrificio. La razón de ello es que una misma es la Víctima, Jesucristo, que se ofreció cruentamente en la Cruz y sigue ofreciéndose ahora incruentamente en la Misa; y porque uno mismo es también el Sacerdote, Jesucristo, del cual el ministro no es más que el instrumento, puesto que actúa, no en su nombre propio, sino representando a Cristo. [78] b) La Santa Misa es un sacrificio, no sólo de alabanza y acción de gracias, sino también propiciatorio (Dz. 940 y 950.), por el cual Dios se muestra aplacado y benigno con nosotros. Por eso, si con corazón puro, fe viva y verdadero arrepentimiento de los pecados, se ofrece este sacrificio, se obtiene de Dios misericordia y gracia en el tiempo oportuno (Heb. 4 16.), pues nos aplica los frutos de la Pasión sangrienta de Jesucristo, y Dios Padre, en atención a él, nos comunica los dones de gracia y de penitencia, y nos perdona los pecados. [79] c) Este Sacrificio de la Misa aprovecha, no sólo al que lo celebra, sino a todos los vivos, y también a todos los difuntos, esto es, a aquellos que, habiendo muerto en el Señor, aún no se han purificado enteramente de sus pecados.
Así dice el Señor en San Mateo 6:9, cómo debéis orar: “Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan supersubstancial; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos pongas en tentación, antes bien líbranos del Maligno”. Pedid al Padre por el pan sobrenatural, por el pan espiritual bajado del Cielo, porque nuestras necesidades cotidianas ya las conoce el Padre y ya las atiende. Orad también así: Señor, muero por ti al pecado. Señor muero por ti todos los días, como tú mueres por mí todos los días. Señor, deseo ser parte de tu Cuerpo y tener tu Espíritu Santo.
San Marcos 7:6 (Respondió Jesús a los fariseos) Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; pues me dan un culto vano, enseñando doctrinas que son mandamientos de hombres. San Marcos 8:4 (Preguntaron sus discípulos a Jesús) ¿Cómo será posible aquí, en un desierto, saciarlos con pan? San Marcos 8:14 Habían olvidado de tomar pan, y no tenían consigo en la barca más que un solo pan. Les hizo entonces esta advertencia (Jesús a sus discípulos): ¡Cuidado! Guardaos de la levadura (doctrinas) de los fariseos y de la levadura de Herodes. Por lo cual ellos se hicieron esta reflexión unos a otros: Es que no tenemos panes. Mas conociéndolo, Jesús les dijo: ¿Por qué estáis pensando en que no tenéis panes? ¿No comprendéis todavía? ¿No caéis en la cuenta? ¿Tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos, no veis; y teniendo oídos, no oís?
MATRIMONIO. Así dice el Señor en San Mateo 19:5 “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. ¡Pues bien! ¡Lo que Dios unió, no lo separe el hombre!”
Catecismo Romano de Trento. XXXI. “De la disposición para recibir este Sacramento. 707. Por lo dicho se puede entender bien el espíritu con que deben estar animados los fieles cuando contraen matrimonio. Porque no deben pensar que emprenden alguna cosa humana sino Divina”. “Introducción al capítulo [11] 2º Su indisolubilidad. — Dios, al instituir el Matrimonio, le puso un lazo perpetuo e indisoluble: «Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre» (Mt. 19 6.); pues por naturaleza le conviene, y lo exige la educación de los hijos y los demás bienes del Matrimonio, que su vínculo sea indisoluble”. “Uso del Matrimonio [33-34] Dos cosas se inculcarán a las almas cristianas, con lenguaje que manifieste especial gravedad y pureza de conceptos: • la primera, que no deben hacer uso del matrimonio por deleite o sensualidad, sino según los fines prescritos por Dios (I Cor. 7 29.); • la segunda, que se abstengan algunas veces del uso matrimonial para orar a Dios, especialmente cuando se hacen los ayunos solemnes de Cuaresma, como sabiamente lo enseñaron nuestros Santos Padres; y al menos tres días antes de recibir la Sagrada Eucaristía”. “XXII. Los que se separan pueden reconciliarse otra vez. 696. Mas no deben los Pastores pasar en silencio en este lugar aquella saludable amonestación de San Agustín. Para mostrar el Santo a los fieles que no deben tener dificultad en volver a su gracia a las mujeres que desecharon por adúlteras, si están arrepentidas del delito, les dice: “¿Por qué el hombre cristiano no recibirá la mujer, a quien recibe la Iglesia? ¿Y por qué la mujer no perdonará al marido adúltero, pero penitente, a quien ha perdonado Jesucristo?”. “XX. No se disuelve el matrimonio por el divorcio. 693. Por el mismo testimonio de Cristo Señor Nuestro se prueba también fácilmente que por ningún divorcio pueda invalidarse el matrimonio. Porque si después del libelo de repudio quedase la mujer libre de la ley del marido, pudiera lícitamente casarse con otro sin delito de adulterio, así que el Señor claramente declara: “Todo aquel que deja su mujer, y se casa con otra, comete adulterio”. Por tanto, es manifiesto que nada, sino tan sólo la muerte, libra del lazo del matrimonio”.
Catecismo Romano de Trento. “XIII. Por qué causas se debe contraer el Matrimonio. 683. 1. La primera es la misma compañía de ambos sexos, apetecida por instinto de la naturaleza, y formada con la esperanza del auxilio recíproco, de que ayudado el uno por el favor del otro, puedan llevar más fácilmente los trabajos de la vida, y soportar la flaqueza de la vejez. 684. 2. La segunda es el deseo de la procreación, no tanto para dejar herederos de sus bienes y riquezas, cuanto por educar seguidores de la verdadera fe y religión. Por tanto es gravísima la maldad de aquellos casados, que o impiden con medicinas la concepción, o procuran aborto. Porque esto se debe tener por una cruel conspiración de homicidas”. 685. 3. La tercera causa se añadió a las otras después de la caída del primer Padre, cuando por haberse perdido la justicia original, en que fué criado el hombre, comenzó el apetito a rebelarse contra la recta razón. Así, el que reconociendo su flaqueza, no quiera sufrir la lucha de la carne, se valga del remedio del matrimonio, para evitar los pecados de lujuria. Acerca de lo cual escribe así el Apóstol: “Para evitar la fornicación cada uno tenga su mujer, y cada mujer su marido” . Poco después habiendo enseñado que algunas veces se han de abstener los casados del uso conyugal, para darse a la oración, añadió: “Luego volved a juntaros en uno, porque no os tiente satanás a causa de vuestra, incontinencia”.“846. Impedimentos para el Matrimonio: la disparidad de cultos, la consanguinidad hasta el tercer grado inclusive, el parentesco espiritual proveniente del Bautismo, el voto solemne de castidad…” “855. ¿En qué condiciones se hallan los esposos que viven unidos sin haber contraído más que el matrimonio civil? Los esposos que viven unidos sin haber contraído más que el matrimonio civil se hallan en estado de continuo pecado mortal, y su unión será siempre ilegítima delante de Dios y de la Iglesia”.
Así dice el Señor en San Pablo. 1 Corintios 7. “Quisiera que todos los hombres fuesen así como yo, mas cada uno tiene de Dios su propio don, quien de una manera, y quien de otra. Digo, empero, a los que no están casados y a las viudas: bueno les es si permanecen así como yo. Mas si no guardan continencia, cásense; pues mejor es casarse que abrasarse… ¿Estás atado a mujer? No busques desatarte. ¿Estás desatado de mujer? No busques mujer. Si te casas, no pecas; y si una virgen se casa no peca. Pero estos tales sufrirán en su carne tribulaciones, que yo quiero ahorraros”.
Catecismo Romano de Trento. Del sacramento del matrimonio. En lugar de palabras pueden suplir las señales. 677. En lugar de palabras pueden ser suficientes para el matrimonio las señales y muestras que claramente manifiesten el consentimiento Interno, y aun el mismo silencio también, como si la doncella no responde por vergüenza, pero responden por ella sus padres.
Catecismo Mayor de San Pio X. “838. ¿Cuáles son los ministros de este sacramento? – Los ministros de este sacramento son los mismos esposos, los cuales recíprocamente confieren y reciben el sacramento”.
Si no encontráis ningún Sacerdote Católico Tradicional, en la actual situación de necesidad y excepcionalidad, así se administra el Matrimonio: Este sacramento se administra por los mismos contrayentes, declarando en presencia de dos testigos, que se unen en matrimonio. Los futuros esposos han de tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia y deben tener la responsabilidad de revisar si están ambos libres de los impedimentos que decreta la Santa Iglesia Católica. El matrimonio puede contraerse válida y lícitamente, con el consentimiento formal dado por los futuros esposos, delante de dos testigos.
El que recibe los sacramentos en pecado mortal, sabiendo que no está en gracia, sino enemigo de Dios, comete grave sacrilegio. Buscad la Salvación de los que os rodean y vuestra propia Salvación, dejad la pereza y la ociosidad. Muchísimos renuncian al Grandísimo Regalo que ofrece Dios, de ser miembros del Cuerpo de Jesucristo, no saben estos de la Grandísima Ofensa que supone rechazar a Jesucristo y de sus consecuencias.
La Santa Iglesia Católica, por tanto, enseña que en las situaciones de necesidad y excepcionalidad, como la que nos ocupa actualmente, con fe y con el perfecto deseo por los sacramentos, junto con la correcta intención, de hacer como la Santa Iglesia Católica hace, suplen la imposibilidad material de recibirlos. La Santa Iglesia Católica también enseña que siempre debe prevalecer el obedecer a Dios, que quiere Salvar a todas las almas, antes que aquellas normas religiosas de los hombres, que podrían poner objeciones al Magisterio de la Santa Iglesia Católica, acerca de la recepción de los sacramentos, las gracias santificantes que toda alma necesita para su Salvación. Hechos 5:29 “A lo cual respondieron Pedro y los Apóstoles: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Aparte, la Santísima Virgen María completará las gracias santificantes que os falten para vuestra Salvación, si rezáis diariamente con Ella el Santo Rosario Católico de 15 misterios. Así es vuestra Madre.
Concilio de Trento. CAN. IV. Si alguno dijere, que los Sacramentos de la nueva Ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; y que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos, alcanzan de Dios por sola la fe, la gracia de la justificación; bien que no todos sean necesarios a cada particular; sea excomulgado. Concilio Tridentino
Así venceréis al anticristo.
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Nadie os engañe en manera alguna, porque primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios, ostentándole como si fuera Dios. San Pablo. 2 Tesalonicenses 2:3
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Si una vez bautizados, escucháis las falsas enseñanzas del espíritu del anticristo, y os convence de que existe Salvación fuera del Señor Jesucristo, es que habéis apostatado de vuestra fe Católica, y la ira de Dios permanecerá encima de vosotros.
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¡Bautízate!
Id por el mundo entero, predicad el Evangelio a toda la creación. Quien creyere y fuere bautizado, será salvo; mas, quien no creyere, será condenado. San Marcos 16:15
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Si una vez bautizados, escucháis las falsas enseñanzas del espíritu del anticristo, y os convence de que uno o varios pecados mortales no son importantes, recordad entonces lo que le ocurrió a Adán y Eva, y en consecuencia a toda la Humanidad, por un único pecado mortal.
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Si una vez bautizados, escucháis las falsas enseñanzas del espíritu del anticristo, y os convence de rezar con gentes de otros cultos, os haréis cómplices de sus pecados y podríais condenar vuestra alma.
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Jesús es la Salvación
“Yo soy la puerta del Reino de Dios: cualquiera que entre por esta puerta, se Salvará; podrá salir y entrar, y siempre encontrará alimento”.
El Señor no ha venido a juzgar, sino a ofrecer a todos la Salvación. Fuera de Jesucristo no hay Salvación. El bautizado que obstinadamente ignora y rechaza la Salvación propuesta por Dios, y se mantiene sin arrepentimiento en el pecado, condenará su alma. La Obra de Salvación del Señor no le habrá aprovechado al bautizado que se mantenga viviendo en el pecado.
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Jerusalén es la ciudad de Dios
“Vi además la ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: ¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios”.
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Jesucristo: “Todo el que oye a mi Padre y recibe su enseñanza viene a mí”. “En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”. San Juan 6.
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Sois Templo del Espíritu Santo de Dios
Dios nuestro Señor decidió hacerse hombre como nosotros, dando un ejemplo con su vida que podamos imitar. A todo aquel que guarde su Palabra y camine según sus Mandatos le regala su Espíritu Santo, y le permite ser miembro de su cuerpo. El Reino de Dios está aquí, esperando que lo abracéis. La vida eterna es conocer a Dios, si guardáis su Palabra y vivís en sus Mandatos, ya habéis visto a Dios y le habéis conocido. Haceos atletas de Dios.
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La Santísima Virgen dijo en La Salette: Si el mundo no se arrepiente, perecerá.
Nuestra Señora dijo en Fátima: Si el pueblo no se enmienda, acaba el mundo.
San Pedro nos advirtió: Pero el día del Señor vendrá como ladrón, y entonces pasarán los cielos con gran estruendo, y los elementos se disolverán para ser quemados, y la tierra y las obras que hay en ella no serán más halladas.
Se refiere la Santísima Virgen a la condenación eterna de la mayoría de las almas del mundo, de todos aquellos impenitentes que no se arrepienten de sus pecados. Al final de los días de cada uno, el Señor reclamará sus dones, lo que es suyo. Desgraciados los que despreciaron al Espíritu Santo de Dios, ya no volverán a ser consolados, desaparecerá la bondad de ellos, arderán en el fuego para siempre. Antes del fin del mundo profetizado, tenéis la oportunidad de uniros al triunfo del Inmaculado Corazón de María. Al final, quedará un solo Cuerpo y un único Espíritu, el Cuerpo y el Espíritu Santo del Señor Jesucristo, formado por todos los que guardaron los mandamientos del Señor y dieron testimonio de su verdadero Evangelio. Entonces, el Señor descansará de su Obra para siempre. O estáis con el espíritu de satanás, que domina este mundo, o estáis con el Espíritu Santo de Dios, decidid.
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